Educando en Familia, quince años haciendo más fácil el difícil oficio de criar

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La experiencia acumulada durante quince años lleva a Educando en Familia a ampliar su labor con un recurso cercano para atender dudas sobre aprendizaje, comportamiento y desarrollo
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18 Sep 2026

Por Ana Somoza.

Educando en Familia lleva quince años acompañando a madres, padres y niños en un camino en el que las necesidades han ido cambiando al mismo ritmo que la propia sociedad. El programa, que nació con una clara vocación socioeducativa, se ha ido adaptando a nuevas formas de crianza, a una escolarización cada vez más temprana y a las preocupaciones que aparecen durante los primeros años de vida. Ahora da un paso más con la creación de un Servicio de Acompañamiento Psicopedagógico, pensado para ofrecer a las familias un lugar cercano al que acudir cuando surgen dudas sobre el desarrollo, el aprendizaje o el comportamiento de sus hijos e hijas.

Dos voces permiten acercarse tanto al pasado como al futuro del proyecto. Encarna, maestra y la persona que lleva más tiempo vinculada a la organización, repasa la transformación experimentada durante estos años y las necesidades que observa entre las familias. Por su parte, Carolina, encargada de poner en marcha el nuevo Servicio de Acompañamiento Psicopedagógico, explica los objetivos de un recurso que nace precisamente de la experiencia acumulada y de las preocupaciones que han ido detectando en el contacto diario con los hogares.

15 AÑOS

Encarna conoce bien esa evolución. Trabaja desde 1990 en el ámbito socioeducativo con las familias de A Mariña y recuerda que Educando en Familia se constituyó hace quince años. Desde entonces desarrolla una labor de acompañamiento socioeducativo en A Mariña y A Terra Chá, a la que se suman los Espacios Educativos en el centro penitenciario de Teixeiro.

La realidad con la que se encuentran hoy es diferente a la de aquellos primeros años. Encarna explica que se han producido "cambios significativos", especialmente porque los niños y niñas de cero a seis años están escolarizados y la oferta educativa es mayor. Esa transformación obligó también al programa a evolucionar y adaptarse a las nuevas circunstancias sociales.

Actualmente, Educando en Familia está presente en todos los ayuntamientos de A Mariña y la participación varía en cada curso, aunque solo en esta comarca ronda las 260 familias de manera presencial. La propuesta amplía su alcance mediante una página web que permite acercar sus contenidos a aquellas personas que, por diferentes circunstancias, no pueden asistir a los espacios que se organizan en los centros educativos.

CRIANZA

Pero, más allá de las cifras, Encarna sitúa una de las claves del programa en las preguntas que continúan haciéndose madres y padres. Las familias demandan principalmente pautas de crianza que les permitan comprender la etapa evolutiva de sus hijos y ofrecerles una respuesta adecuada.

Uno de los aspectos en los que más profundizan es la relación entre aprendizaje y emociones. "Los niños y niñas emocionalmente estables aprenden con mucha mayor facilidad", explica Encarna, que sitúa el objetivo en favorecer "niños y niñas seguros y equilibrados". Ese proceso, recuerda, comienza mucho antes de entrar en la etapa escolar.

También han cambiado las preocupaciones. La experiencia de estos años le permite observar una sociedad con un elevado nivel de estrés, especialmente por las dificultades de conciliación. Al mismo tiempo, percibe una buena implicación de las familias en las tareas de cuidado y en las rutinas de los primeros años.

Entre las cuestiones que más inquietan actualmente aparece la adaptación escolar. Los rápidos cambios que experimentan los pequeños en el cerebro y en la conducta hacen que madres y padres cuestionen con frecuencia su propio papel: "si lo estarán haciendo bien, si serán muy permisivos...". Es en ese punto donde Encarna sitúa una de las funciones fundamentales de Educando en Familia: "guiar, orientar en este proceso de educar".

El hecho de desarrollar los Espacios Educativos en los propios centros escolares contribuye, además, a que los niños y niñas realicen una adaptación progresiva al colegio en el que estarán o ya están escolarizados. Esa familiaridad, según explica, les proporciona una mayor seguridad para participar en las actividades y propuestas educativas.

Para Encarna, una de las mayores satisfacciones llega cuando comprueba la huella que ha dejado el programa. En los últimos años ha comenzado a encontrarse con madres y padres que en su día participaron como niños en los Espacios Educativos y que ahora quieren ofrecer esa misma experiencia a sus hijos. Las familias valoran especialmente los encuentros semanales en los que pueden relacionarse con sus hijos "con calma y dedicación exclusiva", pero también el contacto con otros adultos que atraviesan situaciones y preocupaciones similares. En muchos casos, esas relaciones acaban convirtiéndose en amistades que perduran durante toda la etapa escolar.

"La detección temprana no significa poner etiquetas, sino observar, comprender e intervenir cuando es necesario"

NUEVO SERVICIO

Es precisamente la experiencia directa con las familias la que está detrás del siguiente paso del programa. Carolina explica que el Servicio de Acompañamiento Psicopedagógico nace de la necesidad de contar con un espacio al que acudir cuando aparecen dudas relacionadas con el desarrollo, el aprendizaje o el comportamiento.

Con frecuencia, relata, las familias perciben que "algo no va como esperaban", pero no saben exactamente qué sucede, a quién deben dirigirse o incluso si es demasiado pronto para consultar. El nuevo recurso quiere cubrir ese vacío mediante una "primera orientación profesional, cercana y accesible", que permita analizar cada situación y decidir posteriormente los pasos más adecuados.

La atención será individualizada y comenzará con una primera entrevista para conocer la preocupación existente y recopilar información sobre el niño o niña. A partir de ahí, Carolina explica que se podrá realizar una valoración más específica, ofrecer pautas, hacer un seguimiento durante varias sesiones o recomendar, cuando sea necesario, acudir a otros profesionales o servicios especializados.

La intención es que sea un recurso práctico. "Pretendemos que las familias no reciban simplemente una valoración, sino también orientación sobre qué pueden hacer en el día a día", señala Carolina. El servicio estará presente en los ayuntamientos en los que trabaja Educando en Familia en A Mariña Oriental y Occidental, además de A Terra Chá y la prisión de Teixeiro, buscando facilitar el acceso cerca del lugar de residencia.

DETECCIÓN

No existe, según Carolina, un momento concreto en el que una familia deba pedir ayuda ni una lista cerrada de señales de alerta. Una preocupación que se mantenga en el tiempo o una dificultad que comience a interferir en el bienestar o en la vida diaria del menor puede ser suficiente para realizar una consulta.

Entre las situaciones que pueden llamar la atención cita dificultades persistentes en el lenguaje, la lectura o la escritura, problemas para mantener la atención, impulsividad, dificultades importantes para relacionarse o una gran rigidez ante los cambios. También pueden aparecer preocupaciones en torno al desarrollo emocional o casos de niños que aprenden muy rápido pero no encuentran una respuesta adecuada a sus necesidades.

Carolina concede, además, un valor especial a la intuición de los propios padres: "Son quienes mejor conocen a sus hijos/as". Por eso considera que, cuando una madre o un padre mantiene una preocupación de manera continuada, esa inquietud ya constituye una razón suficiente para consultar.

La detección temprana será una de las bases del servicio, pero Carolina insiste en alejarla de la idea de etiquetar a los menores. "La detección temprana no significa poner etiquetas ni buscar diagnósticos de manera precipitada. Significa observar, comprender e intervenir cuando es necesario". Actuar pronto puede permitir que una pequeña dificultad se resuelva o compense con pautas relativamente sencillas antes de que termine repercutiendo en el aprendizaje, la autoestima o las relaciones con los demás.

"Entre consultar y quedarse con la preocupación, siempre es mejor poder hablar, valorar la situación y decidir con información"

ACOMPAÑAR

El servicio abordará cuestiones relacionadas con el aprendizaje, el lenguaje y la comunicación, la atención, el comportamiento o el desarrollo socioemocional, además de perfiles como TDAH, TEA o altas capacidades, siempre desde una perspectiva psicoeducativa y no sanitaria. "No todos los casos necesitan lo mismo ni todos requieren una intervención prolongada", puntualiza Carolina.

Tampoco será necesario contar con un diagnóstico para acudir. De hecho, una de las principales finalidades es poder hacerlo antes. Hay familias que solo necesitan "resolver una duda, contrastar una preocupación o recibir orientación". En algunos casos una única consulta puede servir para comprender mejor lo que sucede y ofrecer pautas; en otros, esa primera conversación puede indicar la conveniencia de realizar una valoración más profunda.

La coordinación con los colegios, los profesionales sanitarios u otros especialistas será igualmente importante. Siempre con la autorización familiar, el servicio podrá contactar con los centros educativos o con otros profesionales cuando esa comunicación permita ofrecer una respuesta más coherente. Carolina deja claro que su papel "no pretende sustituir al sistema educativo ni a los servicios sanitarios", sino complementar su trabajo y ayudar también a las familias a ordenar la información y comprender cuál puede ser el siguiente paso.

Mientras abre esta nueva etapa, Educando en Familia mira también hacia el futuro. Encarna avanza que uno de los retos más inmediatos es conseguir organizar un congreso de ámbito provincial en el que diferentes expertos en materia educativa puedan trasladar sus experiencias a las familias y profesionales del entorno.

Quince años después de su nacimiento, el proyecto mantiene así una misma idea de fondo: acompañar sin juzgar, orientar y ofrecer a las familias herramientas para afrontar una etapa en la que las dudas forman parte del propio proceso de educar. Carolina resume esa filosofía con un mensaje especialmente dirigido a quienes todavía no saben si aquello que les preocupa es suficiente para pedir ayuda: "Entre consultar y quedarse con la preocupación, siempre es mejor poder hablar, valorar la situación y decidir con información".

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