Xove y Alcoa informan sobre el plan de emergencia mientras crece la preocupación ambiental por los lodos rojos

El centro cívico de Xove acogió ayer una jornada informativa sobre el Plan de Emergencia Exterior (PEE) del depósito de lodos rojos (DBR) de Alcoa, una instalación industrial destinada al almacenamiento de residuos de la planta de alúmina que lleva años generando preocupación entre colectivos ambientales por su posible impacto en el territorio.
La sesión fue organizada conjuntamente por el Concello de Xove y la propia empresa, y contó con la presencia del alcalde, Demetrio Salgueiro, y de la directora de la factoría, Raquel Vázquez, además de vecinos de las parroquias de Lago, Morás y Portocelo. El objetivo oficial fue explicar el funcionamiento del plan de emergencia y las actuaciones previstas ante posibles incidencias.
Durante el encuentro, el técnico de emergencias de Cervo, Mario Antuña, detalló las fases del protocolo —prealerta, alerta y evacuación— e insistió en la necesidad de atender únicamente a fuentes oficiales en caso de activación. El PEE fue sometido a exposición pública en 2025, en un contexto en el que ya se advertía de la complejidad del riesgo asociado a esta balsa de residuos industriales.
El depósito cuenta con dos diques y almacena subproductos derivados de la producción de alúmina, una actividad que genera residuos altamente problemáticos. El propio estudio técnico analiza escenarios de tubificación, filtraciones internas y posibles desbordamientos por lluvias intensas. Estos supuestos podrían derivar en vertidos incontrolados con capacidad de afectar a amplias zonas del litoral y del interior cercano.
Según el documento, en caso de rotura de los diques, el impacto podría ser muy grave sobre el territorio, afectando directamente a núcleos como Lago, A Barxa, Barreiro, Portocelo o As Casas Longas, así como a carreteras, viviendas e instalaciones productivas, incluida una piscifactoría. Aunque el riesgo para la población se clasifica como medio, el impacto ambiental se describe como elevado, con posibles inundaciones extensas y una contaminación persistente del suelo.
Los lodos rojos contienen elementos que, en determinados niveles de pH, pueden resultar corrosivos y peligrosos para la salud, provocando irritaciones, quemaduras y daños oculares, según recoge el propio informe.
Colectivos ecologistas presentes en la zona alertaron de la magnitud del riesgo ambiental y criticaron la falta de respuestas a las preguntas planteadas por la vecindad. Denuncian que la información ofrecida es insuficiente y advierten de que este tipo de instalaciones representan un problema estructural de contaminación industrial a largo plazo.
Mientras tanto, la población sigue reclamando garantías reales sobre la seguridad de una instalación que, más allá de los protocolos de emergencia, es percibida por parte de la sociedad como una potencial fuente de impacto ambiental continuado sobre todo el entorno.