Vecinos de la Avenida de América de Ribadeo se unen contra los cambios de la obra y estudian acciones legales

Los vecinos y propietarios de la Avenida de América de Ribadeo se movilizan ante las consecuencias que, según denuncian, tendrá la reforma que se está ejecutando en esta calle sobre sus viviendas y negocios. Los afectados han constituido un colectivo, que ya supera los 30 integrantes y que se encuentra en proceso de formalizarse como asociación, con el objetivo de defender sus intereses ante las decisiones adoptadas en el desarrollo de las obras.
Una de las primeras medidas fue solicitar una reunión a pie de obra con el alcalde de Ribadeo y con el arquitecto municipal para conocer los detalles de la actuación y trasladar directamente sus preocupaciones. El encuentro se celebró este pasado miércoles, aunque el regidor no asistió. Las explicaciones ofrecidas por el técnico municipal tampoco convencieron a buena parte de los presentes.
Uno de los principales puntos de conflicto es la pretensión de eliminar accesos a aparcamientos situados dentro de propiedades privadas, algunos de los cuales, según los afectados, existen desde hace varias décadas. Los vecinos consideran que esta decisión resulta injustificada y sostienen que entra en contradicción con la ordenanza municipal que regula la entrada de vehículos a estacionamientos de uso exclusivo.
Tras la reunión, los integrantes del colectivo mantuvieron nuevos encuentros y acordaron contactar con abogados especializados para estudiar la situación. No descartan emprender acciones legales contra los responsables municipales si el Ayuntamiento mantiene unas decisiones que consideran perjudiciales para sus derechos e intereses.
Los afectados defienden que conservar los accesos a sus estacionamientos particulares es viable, no supone ningún gasto adicional para las arcas municipales y tampoco causa perjuicios a terceros. "No comprendemos cómo el Ayuntamiento de Ribadeo quiere dañarnos de esta manera en vez de intentar contentar a todos los vecinos y propietarios, que es lo que hacen habitualmente los gobernantes de los municipios", manifiestan.
La preocupación afecta también a los negocios de la zona. Entre los integrantes del colectivo se encuentra la propietaria de un bar que advierte de las consecuencias que tendría impedir a los clientes estacionar en el aparcamiento privado del establecimiento. Según explica, la medida provocaría un perjuicio económico de tal magnitud que podría verse obligada a cerrar el negocio.
Otro de los asuntos que despierta críticas es la reducción de las plazas de estacionamiento en la Avenida de América. Los vecinos recuerdan que se trata de un entorno con una importante afluencia diaria por la proximidad de equipamientos como el instituto de Secundaria, la Escuela Oficial de Idiomas o la residencia de mayores. A su juicio, la eliminación de aparcamientos agravará un problema para el que aseguran que no existen alternativas próximas.
El colectivo cuestiona igualmente los cambios previstos en los espacios verdes. Los afectados critican la "impopular medida de la supresión de espacios verdes y zonas ajardinadas", que, según señalan, serán sustituidos por superficies pavimentadas.
A sus quejas añaden los problemas relacionados con la evacuación de las aguas. En este sentido, apuntan a las consecuencias que, a su entender, generaron la retirada de los parterres y los trabajos que permanecen sin finalizar en la zona del grupo Francisco Iglesias, donde denuncian episodios de inundaciones.
Los residentes y propietarios reclaman ahora que el Ayuntamiento reconsidere aquellos aspectos del proyecto que afectan directamente a sus propiedades y al funcionamiento de los negocios. Sobre todo, piden abrir una vía de diálogo que permita compatibilizar la reforma de la avenida con el mantenimiento de los accesos, el estacionamiento y las necesidades de los vecinos.
Los afectados lamentan que desde el gobierno municipal "se polemice en lugar de buscar soluciones que den certidumbre a los residentes" y avanzan que continuarán organizándose para defender sus reivindicaciones mientras las obras siguen adelante.