Un estudio del IEO avala el mínimo impacto en los fondos marinos del palangre empleado por la flota de Burela

Los resultados científicos sobre la actividad de la flota palangrera de Burela llegarán a Bruselas. CEPESCA, EUROPECHE y OPP Burela presentarán el próximo miércoles 9 de septiembre ante la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo las conclusiones del proyecto ISPAMER 2023-2025, una investigación dirigida por el IEO-CSIC que analizó durante tres años la interacción del palangre "piedra-bola", empleado en la pesca de la merluza del pincho, con los hábitats marinos.
El estudio concluye que esta modalidad no debe ser considerada un arte de fondo, sino un palangre semipelágico, y avala su reducido impacto sobre los fondos marinos. Unos resultados con los que el sector pretende reforzar ante las instituciones comunitarias su reclamación para revisar las restricciones que actualmente afectan a la flota.
En el encuentro participarán representantes pesqueros, científicos y de las instituciones europeas. También está prevista la asistencia de la secretaria general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Isabel Artime, y de la conselleira do Mar, Marta Villaverde. La cita pretende trasladar al debate comunitario las evidencias obtenidas por el proyecto y analizar la compatibilidad entre la actividad pesquera sostenible y la protección del medio marino.
El origen de ISPAMER está en las restricciones aprobadas por la Comisión Europea en 2022, cuando entró en vigor el reglamento que estableció 87 zonas vedadas a la pesca en caladeros en los que tradicionalmente trabajaba la flota palangrera. El sector cuestionó desde el primer momento que estas limitaciones se aplicasen sin disponer de datos diferenciados sobre el impacto concreto de cada una de las artes de pesca.
Ante esta situación, OPP Burela encargó al IEO un estudio científico con un doble propósito. Por una parte, se buscaba caracterizar técnicamente el funcionamiento del palangre "piedra-bola" y determinar si realmente podía clasificarse como un arte de fondo. Por otra, se pretendía conocer mediante datos científicos su posible incidencia sobre los ecosistemas marinos.
Tres años de trabajo y 770 días de pesca
La investigación se desarrolló a lo largo de tres años y permitió obtener información durante 55 mareas a bordo de los barcos, que sumaron 770 días de actividad pesquera. Buena parte del trabajo se realizó en zonas que actualmente permanecen abiertas a la pesca, aunque algunas de ellas están incluidas en propuestas de futuros cierres formuladas desde la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG Mare).
Entre los resultados destaca la elevada selectividad de la pesquería. Según los datos recogidos, el 90,9 % de las capturas corresponde a la merluza, que es precisamente la especie objetivo de esta flota. El porcentaje de descartes se sitúa en solo el 0,7 % y, según el proyecto, una parte importante corresponde a ejemplares que llegan a las embarcaciones tras ser depredados por otras especies.
Las conclusiones técnicas también cuestionan la clasificación utilizada hasta ahora para esta modalidad. El IEO determina que el "piedra-bola" funciona como un palangre semipelágico y no como un arte de fondo. La investigación sostiene así que los resultados científicos respaldan los argumentos defendidos por el sector y apuntan a la compatibilidad de la actividad de esta flota con la conservación de los fondos marinos.
OPP Burela advertirá de las consecuencias de las vedas
La presentación en Bruselas tendrá también una vertiente económica y social. OPP Burela llevará al Parlamento Europeo datos sobre las consecuencias que está teniendo la aplicación de las vedas para los barcos dedicados a la merluza del pincho.
La organización pesquera considera que las restricciones están provocando graves efectos económicos, sociales e incluso ambientales y advertirá de que la continuidad de esta flota resulta inviable si se mantienen las condiciones actuales.
Para CEPESCA, EUROPECHE y OPP Burela, los resultados de ISPAMER permiten defender que la protección de los ecosistemas marinos y la actividad del palangre "piedra-bola" no son incompatibles. Por el contrario, consideran que los datos obtenidos durante los tres años de investigación acreditan el reducido impacto de este arte sobre el fondo.
Las organizaciones reclamarán por ello una modificación de la normativa comunitaria. En concreto, pedirán que el palangre "piedra-bola" dirigido a la captura de merluza quede exento de las restricciones derivadas del Reglamento 2022/1614 y de las 87 vedas establecidas en los caladeros históricos.
El sector confía en que las evidencias científicas recogidas por el IEO permitan abrir ahora un nuevo escenario en Bruselas. Su demanda pasa por que las decisiones sobre los cierres de los caladeros tengan en cuenta el comportamiento y el impacto específico de cada arte de pesca, en lugar de aplicar las mismas limitaciones a modalidades con una interacción diferente con los fondos marinos.