Santa Cruz, una asociación para mantener viva la convivencia en O Valadouro

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La asociación, nacida en 1982, inicia una nueva etapa con una directiva renovada, alrededor de 90 socios y el reto de combatir el envejecimiento y la soledad a través de la cultura, las tradiciones y la participación vecinal
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19 Sep 2026

Por Ana Somoza.

Más de cuatro décadas después de su creación, la Asociación Santa Cruz do Valadouro continúa trabajando con la misma idea que impulsó sus primeros pasos: unir a los vecinos y contribuir a mantener viva la parroquia. La entidad nació en 1982 de la iniciativa de un grupo de amigos y vecinos que decidieron organizarse para dinamizar Santa Cruz y fomentar la participación. Desde entonces se han sucedido diferentes directivas y numerosas personas han entregado parte de su tiempo a un proyecto colectivo que ahora afronta una nueva etapa.

La actual directiva reivindica precisamente ese legado. Recuerda con especial cariño a quienes trabajaron anteriormente por la asociación, incluidas personas que ya han fallecido, pero cuyo “compromiso, ilusión y todo lo que hicieron por la parroquia” continúa presente. El objetivo es recoger esa herencia y seguir haciendo de Santa Cruz “un lugar de encuentro y convivencia para todos”.

ASOCIACIÓN.

La entidad fue creada para “defender los intereses legítimos de la parroquia” y promover el desarrollo humano, cultural y social de sus habitantes. Más de cuarenta años después, esa filosofía sigue marcando su trabajo, ahora en un contexto rural en el que generar espacios de encuentro resulta especialmente importante.

La nueva etapa está encontrando una respuesta positiva. La asociación cuenta con alrededor de 90 socios y en los últimos meses se han incorporado nuevos miembros, una evolución que la directiva recibe con satisfacción. El equipo responsable está integrado por ocho personas y combina la experiencia de miembros que ya habían estado vinculados a la gestión de la entidad con la incorporación de gente nueva. Además, disponen de un grupo de socios y voluntarios que colaboran cuando es necesario.

Ese apoyo resulta imprescindible para mantener una programación con la que pretenden afrontar una realidad que preocupa especialmente a la asociación: el progresivo envejecimiento de la población y el riesgo de aislamiento. Desde la entidad consideran que la sociedad es “cada vez más individualista” y, en una parroquia con una elevada presencia de personas mayores, entienden que recuperar los encuentros vecinales puede ayudar a reforzar los vínculos.

CONVIVENCIA.

Con esa filosofía se han recuperado celebraciones que habían dejado de realizarse, entre ellas el magosto, la comida de Entroido, las fiestas patronales o la tradicional comida do Carballo. No se trata únicamente de recuperar citas del calendario, sino de introducir propuestas que les aporten nuevos contenidos y favorezcan la participación de diferentes generaciones.

En el magosto, por ejemplo, a la cena de jabalí y las castañas se sumaron los cuentacuentos Lionel Rexes y Xesús Pisón, que aportaron historias recogidas en Contos do Valadouro. La intención era combinar convivencia y divulgación del patrimonio cultural de la comarca. En el Entroido se incorporó un concurso de disfraces y en la comida do Carballo se recuperaron juegos tradicionales, iniciativas que, según la entidad, tuvieron “una excelente acogida”.

También están funcionando las rutas de senderismo de los domingos por Santa Cruz y parroquias próximas. Estas salidas permiten fomentar la actividad física al tiempo que se conoce el patrimonio natural, histórico y cultural del entorno. En septiembre, además, está prevista la participación en el programa de la Deputación de Lugo Coñece a túa provincia, con una excursión destinada a socios y familiares.

Las actividades buscan llegar a todas las edades. La mayoría de la población de la parroquia es mayor, pero la asociación insiste en diseñar propuestas en las que tengan cabida desde los niños hasta las personas de más edad. “Nuestro objetivo es que sean siempre encuentros intergeneracionales”, explican.

PATRIMONIO.

Otra de las líneas de trabajo se centra en la conservación de la memoria de Santa Cruz. La entidad prepara una exposición fotográfica sobre la historia de la parroquia con la colaboración de los propios vecinos, a los que se les pide que aporten fotografías antiguas y recuerdos. La muestra se completará con una mesa redonda y pretende evitar que parte de esa memoria colectiva desaparezca con el paso del tiempo.

La actividad de la asociación va, sin embargo, más allá de la programación cultural. La directiva está trabajando en la puesta al día del monte comunal y de su plantación forestal para mejorar la gestión y contribuir a la prevención de incendios. Al mismo tiempo, está regularizando asuntos administrativos que llevaban años pendientes y tramitando subvenciones destinadas a actuaciones en infraestructuras como pistas, el muro de la iglesia, el castro o la antigua escuela.

Para desarrollar este trabajo, la entidad considera imprescindible colaborar con otros colectivos. La actual directiva lleva apenas un año al frente de la asociación, pero ya mantiene relación con entidades como Frexulfe, Alaxe o Lagoa. La intención es ampliar esas alianzas porque consideran que “trabajar de manera conjunta supone siempre un beneficio mutuo, sobre todo en el ámbito rural”.

RECURSOS.

La falta de financiación estable constituye precisamente una de las principales dificultades. Las cuotas de los socios no permiten sufragar todos los proyectos y la asociación procura concurrir a las convocatorias de subvenciones que se adaptan a sus necesidades. En las comidas y celebraciones, los participantes también asumen una parte del coste, con una tarifa reducida para los asociados.

Desde Santa Cruz consideran que el asociacionismo ejerce un papel esencial en la supervivencia social y cultural de las parroquias y reclaman más recursos para desarrollar esa función. Aseguran encontrar disposición del Concello cuando necesitan material o apoyo logístico, aunque en el ámbito económico echan en falta una mayor implicación y reivindican que las asociaciones vecinales sean tenidas en cuenta a la hora de elaborar los presupuestos.

La entidad señala que el apoyo institucional continúa siendo limitado y destaca a la Deputación de Lugo como la administración de la que ha recibido una mayor colaboración, tanto para las fiestas patronales como para mejorar infraestructuras. “El tejido asociativo es el verdadero motor cultural y social de las parroquias”, sostienen, pero para mantener esa actividad consideran necesarios más medios materiales y económicos.

FUTURO.

El demográfico y el financiero aparecen así como los dos grandes retos. El envejecimiento obliga a pensar en actividades accesibles que eviten que las personas queden aisladas, mientras que la dependencia de las subvenciones dificulta dar continuidad a proyectos de mayor envergadura. La asociación aspira por ello a conseguir una estructura más sólida y avanzar hacia un modelo que no dependa exclusivamente de ayudas puntuales.

Entre los próximos proyectos, además de la exposición sobre la memoria de la parroquia, figuran nuevas iniciativas relacionadas con los hábitos de vida saludables y con la expresión artística. La finalidad última es consolidar “un punto de encuentro estable” que contribuya a combatir la soledad no deseada, favorecer el enriquecimiento cultural y defender los intereses de los vecinos.

La buena respuesta obtenida anima a la directiva a continuar. Incluso hay propuestas que los propios vecinos reclaman recuperar, como el Día de la Tortilla Gigante, una actividad organizada por las primeras directivas de la que todavía se conservan vídeos. La asociación no descarta retomarla para reivindicar nuevamente “ese espíritu de convivencia y unión que siempre ha caracterizado a nuestra parroquia”.

A medio y largo plazo, Santa Cruz fija tres prioridades: “la sostenibilidad financiera, el relevo generacional y la cohesión social”. Quiere convertirse en un referente de envejecimiento activo y dinamización cultural en O Valadouro, estrechar la colaboración con otros colectivos y, especialmente, conseguir que las nuevas generaciones se impliquen y asuman progresivamente un mayor protagonismo.

El mensaje final de la directiva resume la filosofía con la que afronta esta etapa: “Esta asociación es de todos y para todos”. No importa la edad ni el tiempo disponible, porque consideran que participar en una actividad, aportar una idea o compartir una conversación ya contribuye a fortalecer la comunidad. “Santa Cruz se ha ido construyendo entre todos”, recuerdan, antes de condensar su objetivo en una última idea: “Porque una parroquia viva la hace su gente”.

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