Pico da Lebre, un nuevo club en Foz para hacer crecer la pasión por el ajedrez

Por Ana Somoza.
El ajedrez comienza a buscar su propio espacio en Foz. El Club Xadrez Pico da Lebre dio sus primeros pasos en junio de este año impulsado por un pequeño grupo de aficionados que compartían una misma inquietud: contar con un punto de encuentro en el que poder jugar, aprender y reunir a todas aquellas personas de la zona que sintiesen curiosidad por los tableros. Pocos meses después de su constitución, la entidad todavía se encuentra en una fase inicial, pero sus integrantes tienen claro que quieren ir más allá de las partidas que ahora disputan entre ellos.
Los primeros meses estuvieron marcados, sobre todo, por los trámites necesarios para poner en marcha oficialmente la entidad. Fue una etapa menos visible, pero que también les permitió comprobar que en Foz y en su entorno hay personas interesadas en este deporte. "Tuvimos la oportunidad de conocer gente a la que le gusta el ajedrez como a nosotros y con la que hemos creado nuevos vínculos", explican desde el club. La intención ahora es que esos contactos se transformen poco a poco en una comunidad más amplia.
LOS INICIOS. Actualmente, Pico da Lebre cuenta con seis socios, que son también los integrantes de su Junta Directiva. Es un núcleo reducido en el que conviven diferentes generaciones, con miembros que rondan los 50 años y otros más jóvenes, de entre 20 y 25 aproximadamente. Una diversidad de edades que encaja precisamente con una de las ideas que quieren transmitir: para sentarse delante de un tablero no hay una edad determinada.
El reducido número de integrantes no preocupa por el momento. El club acaba de nacer y sus responsables confían en que la situación cambie cuando dispongan de un espacio en el que reunirse de manera estable. "Esperamos que cuando tengamos un local adecuado el club pueda tener un número importante de socios", apuntan.
Mientras ese local no llega, las partidas buscan acomodo en distintos establecimientos de hostelería de Foz. Los miembros del club intentan reunirse al menos una vez a la semana, aunque, en función de la disponibilidad, pueden hacerlo con mayor frecuencia. Son encuentros que no se limitan a colocar las piezas y buscar el jaque mate. Después de las partidas llega también el momento de analizar movimientos, decisiones y errores.
"Cuando nos reunimos echamos partidas y las comentamos para aprender de los errores. No se trata tan solo de competir, sino también de aprender", explican. Esa filosofía resume buena parte del proyecto: Pico da Lebre quiere competir, pero también convertirse en un lugar en el que mejorar colectivamente.
PUERTAS ABIERTAS. Y para entrar no es necesario conocer aperturas, dominar estrategias ni llevar años jugando. El club quiere precisamente eliminar la idea de que el ajedrez es una actividad reservada para personas con un determinado nivel. "Hay sitio para todo aquel interesado en aprender el juego. El nivel es lo de menos. Todos estamos aprendiendo", recalcan.
El mensaje para quien mire un tablero con curiosidad pero todavía no se atreva a acercarse es claro: "Toda aquella persona que sienta curiosidad por el ajedrez es más que bienvenida". La incorporación de nuevos socios será determinante para decidir hasta dónde puede llegar el proyecto. "Los objetivos dependerán de la gente que se una a nosotros", reconocen. A partir de ese crecimiento pretenden ir planificando clases, actividades formativas y propuestas que permitan desarrollar el club.
Entre los colectivos a los que les gustaría llegar ocupa un lugar especial la juventud. Por el momento no cuentan con un programa específico para niños y jóvenes, pero es una de las líneas en las que quieren avanzar. Consideran que el ajedrez puede ofrecer mucho más que una alternativa de ocio y enumeran entre sus beneficios el "pensamiento crítico, capacidad de planificación y toma de decisiones, respeto por el rival y por las reglas, disciplina...".
COMPETICIÓN. La vertiente competitiva también comienza a asomar en estos primeros meses de vida. El pasado 5 de septiembre, cuatro integrantes de Pico da Lebre participaron en el Torneo Villa de Navia, una de las primeras experiencias del nuevo club fuera de Foz. "Los resultados fueron buenos y estamos animados a seguir participando", señalan.
El siguiente paso podría llegar ya el próximo año. Federarse es uno de los principales objetivos de la entidad y, aunque el plazo correspondiente todavía no está abierto, los responsables confían en poder estar federados en 2027. Incluso valoran la posibilidad de dar un paso más y participar en la Liga Gallega de Ajedrez.
No obstante, competir no será la única finalidad. El club considera de "importancia capital" la divulgación de este deporte y quiere mostrar todo lo que puede aportar tanto en el plano intelectual como en el social. También figura entre sus planes organizar sus propios torneos en Foz, aunque reconocen que necesitan tiempo y preparación antes de asumir ese reto.
La idea es que esas futuras competiciones sirvan también para abrir el club al exterior. "Queremos organizar torneos para tener la oportunidad de conocer gente de otras localidades con la misma pasión por el ajedrez que nosotros", explican. De este modo, los tableros podrían funcionar como punto de conexión entre aficionados de diferentes lugares y contribuir a incorporar Foz al circuito de actividades ajedrecísticas.

HACER CLUB. En este momento, una de las necesidades para seguir avanzando pasa por conseguir un espacio apropiado. Disponer de un local les permitiría establecer horarios, recibir nuevos socios con mayor facilidad y desarrollar actividades que ahora resultan más difíciles de organizar. La entidad acaba de darse de alta y todavía no ha concretado apoyos institucionales, aunque sus responsables confían en encontrar una buena respuesta. "Estamos seguros de que contaremos con un gran apoyo por parte de las administraciones", apuntan.
A partir de ahí, el crecimiento dependerá también de la respuesta de los propios vecinos. No quieren diseñar un proyecto cerrado de antemano, sino que las personas que se incorporen contribuyan a decidir las actividades, clases e iniciativas que se pongan en marcha. La aspiración es construir una entidad en la que los socios no sean simplemente jugadores, sino parte activa de su desarrollo.
En este sentido, la convivencia entre personas de distintas edades puede convertirse en una de las fortalezas de Pico da Lebre. En un mismo tablero pueden competir dos generaciones separadas por décadas y hacerlo en igualdad de condiciones, compartiendo conocimientos y aprendiendo mutuamente.
FUTURO. Si hay una palabra que define estos primeros meses es ilusión. Los responsables del club son conscientes de que queda prácticamente todo por construir: ampliar la base social, encontrar un local, federarse, acercarse a los más jóvenes, preparar actividades y valorar la entrada en la competición autonómica. Ellos mismos resumen el momento en el que se encuentran con una frase: "Somos un club nuevo con más futuro que presente. Pero estamos ilusionados y tenemos ganas de trabajar".
Ese futuro que imaginan no está necesariamente medido en trofeos o resultados deportivos. La primera aspiración es mucho más sencilla y, al mismo tiempo, imprescindible para que todo lo demás sea posible. Preguntados por cómo les gustaría ver Pico da Lebre dentro de unos años, la respuesta es clara: "Me gustaría verlo con muchos socios y socias. Eso es lo principal y trabajaremos para conseguirlo".
Por ahora son seis, se reúnen al menos una vez a la semana y van dando forma al proyecto partida a partida. El tablero del Club Xadrez Pico da Lebre acaba de abrirse y en Foz todavía quedan muchas jugadas por hacer.