La Ruta das Augas de Fonmiñá

AMariñaXa
Un recorrido de 13 kilómetros por la naturaleza y el patrimonio de A Pastoriza que permite conocer varias joyas naturales
Ruta Pastoriza augas Fonmiña
10 Oct 2026

La Ruta das Augas de Fonmiñá es una de las propuestas para descubrir el paisaje y el patrimonio de A Pastoriza siguiendo el curso del río Miño. El itinerario tiene cerca de trece kilómetros de longitud y puede completarse, solo en la ida, en unas tres horas y veinte minutos. Está considerado de dificultad baja y presenta un trazado prácticamente llano, por lo que resulta más accesible que la Ruta Maeloc, otro de los recorridos que atraviesan este municipio de Terra Chá.

El punto de partida se sitúa en la laguna de Fonmiñá, a la entrada de A Pastoriza por el sur. Este espacio, con una superficie aproximada de 350 metros cuadrados, es una laguna de origen kárstico en la que afloran aguas subterráneas procedentes de manantiales que bajan de la montaña. En las proximidades se encuentra también un conjunto escultórico dedicado al dios Breogán, realizado en 1969 por Magín Picallo y Manuel Mallo.

Desde Fonmiñá, el recorrido cruza la pista que conduce a la aldea y deja a la izquierda un antiguo molino de harina, convertido en la actualidad en museo. A partir de ahí, el sendero, bien señalizado, avanza por la margen derecha del Miño entre abedules, alisos y sauces. Las amplias praderas, en las que es habitual encontrar vacas y caballos pastando, acompañan buena parte del camino.

El paisaje abierto característico de Terra Chá permite contemplar extensos campos agrícolas y amplias panorámicas del horizonte. Aunque el Miño funciona como hilo conductor de la ruta, el itinerario ofrece también diferentes elementos de interés histórico, etnográfico y patrimonial.

En uno de los puntos señalizados es posible desviarse para conocer la iglesia de O Salvador de Crecente. Más adelante aparece el Castro de Saa, un asentamiento de la Edad del Hierro en el que se están realizando trabajos. Cuenta con 48 metros cuadrados excavados y conserva una estructura formada por tres murallas defensivas con sus correspondientes fosos, además de un antecastro y la croa. Desde este enclave se puede disfrutar de una panorámica de 360 grados sobre el entorno.

A lo largo del recorrido, cursos como el Rego de Piñeiro y el Rego de Xixín incorporan sus aguas al Miño, aumentando progresivamente su caudal. El itinerario llega finalmente a la parroquia de Baltar, donde se localiza un área recreativa acondicionada como playa fluvial, con merendero y un pequeño embarcadero.

Antes de iniciar la marcha conviene tener presente que no se trata de una ruta circular. Por este motivo, si se pretende regresar caminando al punto de partida, a los casi trece kilómetros de ida habrá que sumar otros tantos de vuelta, duplicándose tanto la distancia como el tiempo estimado del recorrido.

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