Carlos Gil: "Queremos poner a A Mariña y Ortegal en el mapa de la riqueza submarina"

Foz
AMariñaXa | FerrolXa
El focense combina ciencia, buceo y divulgación en un trabajo que pone el foco en un patrimonio natural que permanece oculto bajo la superficie
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12 Oct 2026

Por Ana Somoza.

La relación de Carlos Gil con el mar comenzó cuando era niño, mucho antes de que la biología marina se convirtiese en su profesión. En Foz, su familia estaba estrechamente vinculada al mundo del mar. Sus abuelos eran los propietarios del restaurante El Descanso, un establecimiento muy conocido en la localidad, por lo que el pescado, el marisco y los animales marinos formaron parte de su vida desde pequeño.

"En casa siempre estuvimos rodeados de pescado, de marisco, de animales del mar, que siempre me llamaron la atención", explica. La curiosidad fue creciendo con las visitas a la playa y con los primeros contactos con el medio marino. "Siempre bajábamos a la playa, a jugar en las charcas, conocer el medio, comenzar a bucear, etc.", recuerda.

Aquella afición acabó convirtiéndose en una vocación. Gil estudió en Santiago de Compostela la especialidad de Biología Marina y posteriormente completó su formación con un máster en Biodiversidad y Conservación. El conocimiento científico y la experiencia directa bajo el agua acabarían confluyendo en una actividad profesional en la que el buceo y la divulgación ocupan un papel importante.

Ahora, el focense acaba de recibir un reconocimiento por su trabajo audiovisual. Su cortometraje documental 'Baixo as augas de A Mariña-Ortegal' ha sido distinguido con el Premio Cantábrico del Ciclo Internacional de Cine Submarino de San Sebastián (CIMASUB), precisamente en la edición que conmemora el 50 aniversario del certamen.

"Había mucha expectación, porque el nivel al final es muy alto y nuestro trabajo es algo sencillo y humilde", señala. La satisfacción, con todo, fue inmediata. "Fue un honor recibir el premio", afirma.

RIQUEZA.

El documental nace con una intención clara: mostrar una parte de la costa que permanece oculta para la mayoría de las personas. "Al final, lo que queremos es poner un poco a A Mariña y Ortegal en el mapa, sobre todo por la riqueza submarina que tenemos", explica Gil.

El corto propone un viaje desde Ribadeo hasta Valdoviño para mostrar la riqueza natural de la costa, pero con una atención especial a lo que existe bajo la superficie. Para el biólogo, existe una importante diferencia entre el paisaje que se contempla desde tierra y la realidad submarina.

"Siempre conocemos lo que hay fuera, y hay muchos reportajes o vídeos de la belleza que tiene nuestra costa y de los puntos de interés, pero hay pocas imágenes, por decirlo así, del fondo del mar", señala.

La zona presenta, además, unas condiciones oceanográficas particulares al encontrarse en un espacio de transición entre el Cantábrico y el Atlántico. Gil destaca las aguas frías y ricas en nutrientes y la elevada productividad de los ecosistemas.

Uno de los elementos que más le llama la atención son los bosques de algas. "Los bosques de algas sumergidos que tenemos son el valor ecológico más interesante que tenemos", asegura. Son ecosistemas en los que se concentra una gran variedad de especies.

La riqueza que existe bajo el agua puede resultar sorprendente para quienes nunca han buceado. Gil explica que los fondos no son necesariamente oscuros y uniformes, sino que presentan una gran diversidad de formas y colores.

En las zonas más próximas a la superficie pueden encontrarse algas hasta profundidades de 20, 25 o 30 metros. Más abajo, el paisaje cambia y aparecen esponjas, anémonas y corales que cubren las rocas. "Llenan el fondo de verdad de colores muy impresionantes, y la gente se sorprende mucho de que esto esté aquí", relata.

DESCUBRIMIENTO.

Entre los lugares que más interés le despiertan está un bajo situado cerca de la Praia das Catedrais, conocido por los pescadores de la zona. Precisamente el conocimiento acumulado por el sector pesquero permitió localizar y explorar este espacio. "Es un lugar conocido por los pescadores de la zona y comenzamos a bucear allí, un poco por el conocimiento popular", explica. Fue en esa zona donde localizaron hace años especies de corales catalogadas como vulnerables, lo que le otorgó al lugar un especial interés biológico.

Desde que comenzaron a divulgar ese punto, también aumentó el interés entre personas aficionadas al buceo. "Recibimos aquí buceadores de diferentes lugares que vienen a verlo", cuenta.

Para Gil, ese conocimiento local es también una herramienta importante para seguir explorando la costa. Los pescadores acumulan información sobre bajos, rocas y zonas concretas que permite descubrir nuevos espacios. "Esa parte de exploración es la que siempre motiva", resume.

El documental pretende precisamente acercar parte de ese patrimonio al público. Y, según explica, la difusión será amplia: el trabajo está previsto que se proyecte en más de 30 ciudades españolas. Para el biólogo, esa oportunidad es tan importante como el propio premio.

"Se proyectará en muchos lugares y lo va a ver mucha gente", señala. También considera que el reconocimiento puede abrir nuevas posibilidades profesionales: "Quizás a raíz de esto nos salgan más proyectos y más colaboraciones, quién sabe".

CONSERVACIÓN.

La belleza de las imágenes no es el único objetivo del documental. Gil quiere también lanzar un mensaje sobre la necesidad de proteger los ecosistemas marinos.

"Uno de los puntos clave que me gustaría transmitir es la necesidad de conservación que tenemos", afirma. El biólogo considera que el mar está sometido a diferentes impactos, desde la sobreexplotación hasta la contaminación, y recuerda que se trata de un sistema con un equilibrio delicado.

Por eso defiende la creación de determinadas zonas de protección en el mar. "Es algo fundamental, como se ha hecho o se está haciendo en muchos lugares del mundo", señala. En su opinión, en otros lugares ya se están viendo resultados importantes, mientras que aquí "todavía nos queda mucho por trabajar en ese aspecto".

La grabación del documental se desarrolló a lo largo del año pasado y contó con el apoyo del GALP Mariña Ortegal. El proyecto requirió varias jornadas de trabajo y una planificación condicionada tanto por las posibilidades laborales como por la meteorología.

"Fuimos haciendo diferentes recursos, diferentes tomas, teníamos también un guion de lo que queríamos grabar y transmitir", explica. El equipo buscó los días con mejores condiciones para realizar las inmersiones y fue acumulando material hasta completar un corto de nueve minutos.

El resultado combina imágenes aéreas, terrestres y submarinas para ofrecer una visión amplia de la costa. La intención era precisamente unir esas diferentes perspectivas en una misma historia.

FUTURO.

El premio no cierra el proyecto audiovisual de Carlos Gil. Al contrario, el biólogo ya piensa en nuevas historias y lugares que explorar. "Todo este tramo de costa, desde O Vicedo hasta Ribadeo, tiene muchos sitios que me gustaría seguir conociendo y seguir explorando", explica.

Entre las futuras posibilidades están también fenómenos naturales que se producen a lo largo del año. La migración de las aves, el paso de los cetáceos, la llegada de los bancos de caballa en primavera o la presencia del bocarte y posteriormente del bonito son algunos de los procesos que le gustaría documentar.

"Dependiendo de las estaciones y de las corrientes pasan cosas diferentes", señala. Su intención es seguir contando esas transformaciones a través del audiovisual, aunque reconoce que lo hará "con calma".

Gil también establece diferencias entre A Mariña y Ortegal. Considera que la costa de Ortegal es "muy especial", con espacios como Cedeira o los acantilados de Herbeira, mientras que A Mariña presenta en buena parte una costa más accesible y llana, aunque el paisaje cambia hacia la zona de Xove.

Bajo el agua también existen diferencias. A Mariña presenta unas características más próximas al Cantábrico, mientras que Ortegal tiene una mayor influencia atlántica. Una evolución que preocupa especialmente al biólogo es la de los grandes bosques de algas.

Con el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático, observa una reducción progresiva de estas comunidades. "Vas viendo una ligera desaparición o reducción de estas comunidades de algas de gran tamaño", explica en referencia a las laminarias o carallotes.

En Ortegal, por la influencia de los afloramientos de aguas más frías, estos bosques tienen todavía una mayor presencia. "Todavía encuentras esos bosques de algas mucho más grandes que en A Mariña", apunta.

El reconocimiento del CIMASUB permite ahora que esa realidad llegue a nuevos públicos. Pero para Carlos Gil la finalidad sigue siendo la misma que lo llevó a explorar las charcas de Foz cuando era niño: conocer el mar, mostrar lo que esconde y contribuir a que la sociedad valore y conserve una riqueza que, aunque permanece bajo el agua, forma parte esencial del territorio.

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