Burela refuerza la integración de menores migrantes a través de la educación y el acompañamiento

El Hogar San Aníbal Os Castros, situado en Burela, se ha consolidado en los últimos meses como un recurso de referencia para la atención de menores migrantes no acompañados en Galicia. El centro, concertado con la Xunta y gestionado por las Fillas do Divino Celo, acoge actualmente a 14 jóvenes de entre 12 y 18 años procedentes de distintos países africanos, ofreciéndoles apoyo educativo, acompañamiento social y un entorno estable para construir un nuevo proyecto de vida.
Las instalaciones se encuentran en un inmueble cedido por el Ayuntamiento de Burela, donde ya funcionaba una vivienda destinada a la emancipación de jóvenes mayores de edad. El hogar opera como una unidad residencial en la que los menores conviven durante todo el día bajo la supervisión de un equipo multidisciplinar formado por 14 profesionales y coordinado por el pedagogo Iván Penelo.
De los 14 residentes actuales, once llegaron desde Canarias y tres desde Ceuta. Proceden de países como Gambia, Malí, Marruecos, Senegal y Mauritania, tras recorrer largas rutas migratorias marcadas en muchos casos por dificultades y experiencias especialmente complejas.
Desde la entidad gestora destacan la evolución experimentada por los jóvenes desde su llegada. El director de la Obra Social de las Fillas do Divino Celo, Jesús Iglesias, subraya que en apenas tres meses se ha apreciado un importante cambio en su adaptación y expectativas de futuro. En este sentido, agradeció la colaboración de los centros educativos de la comarca y la labor realizada para facilitar su incorporación al sistema educativo.
Durante el último curso, los menores participaron en diferentes programas formativos en centros de A Mariña. Entre ellos figuran el IES Monte Castelo, el IES Perdouro, el IES Marqués de Sargadelos, el CPR Martínez Otero y el CPR Plurilingüe do Pilar. En ellos cursaron estudios de educación secundaria, formación profesional y otras acciones formativas orientadas a su integración académica y laboral.
Uno de los principales retos sigue siendo el aprendizaje lingüístico. A pesar de que la mayoría llevaba más de un año en España antes de su llegada a Galicia, muchos presentaban dificultades en el dominio del castellano. Por ello, el hogar refuerza diariamente la formación en castellano y gallego mediante sesiones de estudio acompañadas por los educadores.
Además, varios de los jóvenes compaginan ya su formación con la actividad laboral. Ocho de ellos, entre los que se encuentran dos recientemente mayores de edad y otros seis de 17 años, realizan trabajos durante los fines de semana o al finalizar la jornada lectiva, una experiencia que les permite avanzar hacia la autonomía personal.
Desde el centro también se pone en valor la respuesta del vecindario de Burela durante estos primeros meses de funcionamiento. Los responsables del hogar agradecen la acogida recibida y destacan la colaboración mostrada por numerosos vecinos y entidades locales para favorecer la integración de los menores en la comunidad.
Según señalan desde las Fillas do Divino Celo, los jóvenes han demostrado una notable capacidad de esfuerzo y adaptación. La entidad considera que su implicación en los estudios, en el aprendizaje de los idiomas y en la búsqueda de oportunidades laborales refleja la voluntad de construir un futuro estable y de contribuir activamente a la sociedad que los acoge.