Boga Mariñeiro siembra en Viveiro un proyecto pensado para perdurar

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La asociación, formada por once personas de diferentes edades, impulsa una escultura de Francisco Leiro inspirada en Catro vellos mariñeiros y aspira a contribuir a la vida cultural y al futuro de la ciudad
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13 Aug 2026

Por Ana Somoza

Boga Mariñeiro nace de un sentimiento compartido: el fuerte vínculo con Viveiro y la voluntad de contribuir al futuro de la ciudad. La asociación está integrada por once personas de distintas generaciones, desde miembros de veintitantos años hasta otros que superan los sesenta, unidos por la convicción de que ha llegado el momento de implicarse y transformar las inquietudes en iniciativas concretas.

Desde la entidad explican que Viveiro mantiene “un sentimiento de pertenencia muy fuerte y potente” y un arraigo que fue determinante para reunir a este grupo de vecinos. En un contexto en el que muchas localidades afrontan dificultades y una pérdida continuada de población, consideran necesario actuar y tratar de “aportar y empujar un poco más”. Su filosofía parte de una idea sencilla: “El pueblo nos gusta, nos duele, queremos vivir en él y que progrese”.

Ese compromiso quiere desarrollarse al margen de posicionamientos políticos. Los integrantes de Boga Mariñeiro defienden que “el pueblo somos todos” y que la unión puede servir también como ejemplo para las generaciones futuras. Si consiguen cumplir sus objetivos, esperan dejar un legado que anime a los niños y adolescentes de hoy a tomar el relevo mañana.

CULTURA

La asociación pretende desempeñar un papel activo en la vida cultural viveirense, especialmente allí donde detecte necesidades o posibilidades de mejora. Su intención es “aportar, no quedarse de brazos cruzados donde vemos que existen carencias”, al tiempo que colaborar con las instituciones públicas y trasladarles propuestas que puedan resultar beneficiosas para la ciudad.

Boga Mariñeiro reivindica también la riqueza del tejido asociativo local. La Semana Santa, las comisiones de fiestas de las parroquias o las entidades deportivas y culturales son, a su entender, ejemplos de la capacidad de movilización existente en Viveiro. En ese escenario quieren integrarse desde la cooperación y el respeto, convencidos de que las diferencias entre asociaciones y vecinos solo tienen sentido “si son para mejorar”.

El primer gran reto de la entidad será una escultura pública inspirada en Catro vellos mariñeiros. La elección de esta conocida composición no es casual. Para el colectivo representa un patrimonio inmaterial tanto viveirense como gallego y, sobre todo, un elemento capaz de dar identidad a la comunidad. “Lo que da identidad como pueblo hay que ponerlo en valor”, resumen.

IDENTIDAD

La asociación considera que Viveiro no ha concedido históricamente suficiente protagonismo a la escultura pública como herramienta para contar su propia historia. Entienden que este tipo de obras permiten mostrar a los visitantes aquello que diferencia a una localidad y, al mismo tiempo, expresar el orgullo de sus habitantes por el patrimonio que heredaron.

Algunos integrantes de Boga Mariñeiro ya participaron años atrás en el encargo de la escultura de los Heraldos del Encuentro, ligada a los orígenes de la Semana Santa Internacional de Viveiro. Hoy, recuerdan, se ha convertido en uno de los puntos más fotografiados por los visitantes. Esa experiencia reforzó la idea de que una obra artística puede superar su dimensión estética para transformarse en un símbolo reconocible de la ciudad.

Para materializar la nueva propuesta se realizó una selección cerrada de cinco artistas gallegos de reconocida trayectoria y procedentes de distintas provincias. Todos conocían Catro vellos mariñeiros y aceptaron presentar una propuesta. Los miembros de la asociación visitaron a los candidatos y, posteriormente, cada artista acudió a Viveiro con su maqueta. La elección se realizó de manera democrática entre los once integrantes y la propuesta seleccionada fue la de Francisco Leiro.

OBRA

Boga Mariñeiro quiere preservar por el momento buena parte del misterio alrededor del diseño. Solo adelanta que será “una pieza única e inédita”, en la que el bronce figurará entre los materiales empleados. La elección de Leiro supone, para la entidad, apostar por el “escultor gallego más internacional”, con una amplia trayectoria y obras presentes en ciudades, museos, fundaciones e importantes colecciones.

La ubicación prevista será el paseo marítimo, frente a la Porta de Carlos V. Durante las visitas realizadas por los cinco escultores participantes en el proceso, todos coincidieron en señalar este espacio como el más adecuado. Para la asociación, la histórica puerta tiene además un significado especial para los viveirenses: “Es nuestro punto de partida, nuestro kilómetro cero”, comparándola simbólicamente con la función que ejerce la Puerta del Sol en Madrid.

El proyecto será ambicioso también desde el punto de vista económico. La previsión es necesitar entre dos y tres años para reunir los fondos necesarios. La asociación estudiará vías de colaboración con el Concello de Viveiro, la Diputación de Lugo, la Xunta de Galicia, fundaciones, empresas locales y de otras localidades y fórmulas de mecenazgo.

LEGADO

La participación ciudadana tendrá igualmente un papel relevante. Boga Mariñeiro está valorando la creación de una base de socios, la organización de actos para recaudar fondos y otras iniciativas que todavía se encuentran en fase de definición. El objetivo final es financiar la obra y donarla posteriormente a la ciudad para que pase a formar parte de su patrimonio.

Las primeras señales recibidas son, aseguran, positivas. Tras hacer pública la iniciativa, llegaron felicitaciones y comentarios favorables. Antes de emprender formalmente el proyecto, en septiembre de 2025, los promotores se reunieron también con todos los partidos con representación en el Concello y, según explican, encontraron un apoyo “unánime y generalizado”.

Lo que esperan provocar con la escultura va más allá de la contemplación artística. Les gustaría que, dentro de años, quien pase delante de ella sienta “orgullo de ser viveirense”, se reconozca en el patrimonio representado y pueda pensar: “Somos nosotros, nuestra historia hecha bronce”.

Sobre el futuro prefieren avanzar paso a paso. No tienen definido un segundo proyecto porque toda la energía está ahora concentrada en esta iniciativa. “La escultura será una realidad; en parte ya lo es, porque los bocetos y la maqueta ya están hechos”, afirman. Después podrá haber nuevas propuestas, pero la prioridad es culminar esta. A largo plazo desean que Boga Mariñeiro “germine”, tenga relevo generacional y demuestre que para hacer crecer una idea primero “hay que plantar una semilla, regarla y cuidarla”.

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