Alfoz Limpio: la voz de un grupo que no se resigna a convivir con la basura

Por Ana Somoza
La historia de Alfoz Limpio nace de una preocupación compartida. Lo que comenzó como una serie de conversaciones entre vecinos y amigos sobre el estado de las cunetas y de los espacios públicos del municipio acabó convirtiéndose en un proyecto colectivo que busca mejorar la imagen y la salud ambiental del territorio. Los impulsores de la iniciativa coinciden en que la acumulación de residuos en diferentes puntos de Alfoz fue el detonante que los llevó a dar un paso adelante.
Según explican, la idea surgió “a raíz de la inquietud de varios vecinos y amigos por el estado de las cunetas de algunas zonas de Alfoz”. Aquellas reflexiones iniciales fueron tomando forma hasta encontrar un punto de unión en Eliseo Lorenzo, la persona que puso en contacto a los integrantes del grupo y facilitó que la preocupación individual se transformase en una acción organizada.
Desde entonces, Alfoz Limpio se ha convertido en un ejemplo de participación ciudadana impulsada por la voluntad de proteger un patrimonio natural que consideran fundamental para la calidad de vida de los vecinos.

ORGANIZACIÓN. Una de las características que define al colectivo es su forma de funcionamiento. No existe una estructura jerárquica tradicional ni cargos que concentren la toma de decisiones. Los integrantes apuestan por un modelo abierto y participativo en el que cada persona pueda contribuir según sus posibilidades.
“Somos un grupo sin una estructura definida en cuanto a jerarquía”, explican. La filosofía del colectivo se basa en la colaboración y en la implicación voluntaria, permitiendo que cada integrante participe en la medida de su disponibilidad.
Actualmente son ocho las personas que se encargan de organizar las actividades, mantener el contacto con el Ayuntamiento y coordinar las diferentes iniciativas. No obstante, insisten en que la entidad está abierta a nuevas incorporaciones y que sería positivo ampliar el número de participantes.
También destacan el carácter intergeneracional del grupo. En él conviven personas de diferentes edades, aunque consideran necesario sumar tanto gente más joven como personas mayores para conseguir una representación más amplia de la sociedad local.
OBJETIVOS. El propósito principal de Alfoz Limpio va mucho más allá de la simple retirada de residuos. El colectivo busca promover una cultura de respeto por los espacios naturales y por los lugares de uso común. “Nos gustaría que la gente que vive o pasa por este municipio respetase los espacios naturales y mantuviese nuestro entorno libre de basura”, señalan.
Para conseguir este objetivo apuestan por la sensibilización ciudadana, la organización de limpiezas periódicas y la colaboración con otras entidades e instituciones. Consideran que la solución al problema no depende únicamente de las actuaciones de limpieza, sino también de un cambio de actitud por parte de una minoría de la población que continúa abandonando residuos en lugares inadecuados.
A lo largo del año, la principal actividad del colectivo consiste en la recogida de basura en zonas donde se detectan acumulaciones importantes de residuos. Actúan independientemente de la titularidad de la vía o del espacio afectado, guiándose exclusivamente por la necesidad de recuperar lugares degradados.
PROBLEMA. La experiencia acumulada durante las diferentes campañas les ha permitido conocer de primera mano la realidad ambiental del municipio y también de la comarca de A Mariña. Según indican, los problemas detectados en Alfoz no son muy diferentes de los que pueden observarse en otras localidades próximas. “Las cunetas están llenas de latas de cerveza, envoltorios y envases”, explican. Sin embargo, los residuos encontrados van mucho más allá de la basura habitual.
Durante sus actuaciones localizaron sillas, sofás, electrodomésticos e incluso animales muertos. Para los integrantes del colectivo, esta situación evidencia una falta de civismo por parte de un sector reducido de la sociedad que continúa utilizando los espacios públicos como vertederos improvisados.
El aspecto que más les preocupa es la repetición constante de estas prácticas. “Hacemos una limpieza y vuelven a aparecer los mismos residuos en los mismos lugares”, lamentan. Esta circunstancia provoca frustración entre los voluntarios, que observan cómo el esfuerzo realizado pierde parte de su eficacia debido al comportamiento reincidente de algunas personas.

INSTITUCIONES. La relación con las administraciones constituye otro de los asuntos que más preocupa al colectivo. Sus integrantes consideran que la limpieza de las carreteras y de los espacios públicos debería ser asumida por los organismos responsables de cada vía. Según explican, llegaron a solicitar información al Ayuntamiento para determinar quién tiene la obligación de realizar estas tareas. La respuesta fue que cada titular debe encargarse de la conservación y limpieza de sus infraestructuras.
Sin embargo, los miembros de Alfoz Limpio consideran que en la práctica esta responsabilidad no siempre se ejerce con la intensidad necesaria. “Creemos que las limpiezas corresponden a las instituciones propietarias de las vías donde se deposita la basura”, afirman.
Uno de los ejemplos que citan está relacionado con los desbroces realizados en los márgenes de las carreteras. Según denuncian, en muchas ocasiones estas actuaciones se llevan a cabo sin retirar previamente los residuos acumulados. Como consecuencia, las máquinas fragmentan la basura y dispersan los restos. “Ahora lo que tenemos es la misma basura pero en trozos más pequeños y difíciles de recoger”, explican. Para el colectivo, esta situación evidencia la necesidad de una planificación más eficaz de las tareas de mantenimiento.
FUTURO. A pesar de las dificultades, Alfoz Limpio continúa mirando hacia adelante. El colectivo reconoce la colaboración prestada por el Ayuntamiento, que facilita guantes, bolsas y espacios para depositar los residuos recogidos. También admite que uno de los pasos pendientes podría ser la constitución formal de la asociación para acceder a nuevas herramientas y recursos.
En los próximos meses tienen previsto mantener reuniones con la administración local para conocer el estado de las actuaciones solicitadas al departamento de Medio Ambiente y continuar organizando nuevas campañas de limpieza.
Al mismo tiempo, hacen un llamamiento a la participación ciudadana. Consideran que toda colaboración resulta útil, ya sea participando directamente en las recogidas o contribuyendo a detectar vertederos ilegales y zonas degradadas.
“Cualquier persona que colabore, aunque sea denunciando un vertedero ilegal o manteniendo limpia la zona de su casa o de su barrio, ya es una gran ayuda”, destacan.
Para los integrantes del colectivo, espacios como el Río Ouro, el Castillo de Castrodouro o la Fervenza do Escouridal representan ejemplos del enorme valor natural que posee Alfoz. Sin embargo, subrayan que todos los espacios merecen protección, independientemente de su fama o atractivo turístico.
El mensaje final que trasladan a la sociedad resume la esencia de su filosofía. “El medio ambiente es nuestra casa, la de todos, y debería respetarse”. Una reflexión sencilla que sirve para recordar que la conservación del territorio no depende únicamente de las administraciones o de los colectivos ambientales, sino también de los pequeños gestos cotidianos de cada persona. Porque, a su juicio, la mejor limpieza es siempre aquella que no llega a ser necesaria.