Opinión: Cuerdas que no se apagan

AMariñaXa | ACoruñaXa
La nueva musical más actual y hasta 'Ma non troppo'
Julia-M.-Dopico-Vale-y-Pineiro
3 May 2026

Por Julia Mª Dopico Vale y Piñeiro

El 30 de abril acudí invitada por una prestigiosa entidad coruñesa a la presentación de un nuevo número de la edición de tan prestigiosa revista. Entre sus artículos se incluye el de M.ª José Carralero Conde ‒ País Vasco‒ que recupera la figura del arpista Nicanor Zabaleta‒Donostia,1907-San Juan de Puerto Rico,1933‒; uno de los mejores artistas del S.XX formado en Madrid y París y vinculado a Galicia a través de Compostela con los grandes de la música española como J. Rodrigo, Mompou, Esplá, Montsalvage o García Abril, el que fue un día mi Maestro y del que guardo tan grato recuerdo, encargándome  hace años un poema que vino a titularse  Vine a Compostela  y que se estrenó en la Capilla del Hostal de la ciudad peregrina con música del iraní Yoav Levi.

Algo de lo que dejó  testimonio escrito el Dr. José Carro en las páginas de El Correo Gallego. “Causalidades” ‒ y esta es sólo una‒ que transcurren por muchos lugares por mí transitados y que definen parte de mi trayectoria artística y vital conduciéndome ahora a los versos de Bécquer: Del salón en el ángulo oscuro/ de su dueño tal vez olvidada/ silenciosa y cubierta de polvo/ veíase el arpa. / Cuánta nota dormía en sus cuerdas/ como el pájaro duerme en las ramas! / esperando la mano de nieve…”. En esta ocasión fueron las níveas manos de M.ª José las que arrancaron las notas dormidas que un día seleccionó Zabaleta con la Pavana y Variaciones de A. de Cabezón; las del primer compositor que escribió para arpa original en el S. XVII, Lucas Ruiz de Ribayaz con las Hachas, una danza que se realizaba con antorchas encendidas; La Source‒ La Fuente ‒ del francés Alph. Hasselmans; el Apunte Bético de Gerardo Gombao y Negra Sombra, con todo lo que el inmenso universo rosaliano implica. Una selección de diferentes estilos históricos interpretados elegantemente con un arpa de roble y grabados de flores rosadas y doradas tan del gusto de la Italia, con sus maderas únicas y secretos de construcción como los de los Stradivari, los Amati o los Guarnieri.

Música sublimada, elegante y cuidadamente interpretada, como las evocaciones que provocó en mi memoria y que unen un diverso mundo de rutas entrelazadas que parten rumbo a…

 

 

 

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