La elección de los candidatos del PSOE a las nacionales deriva en Lugo en una nueva crisis con dos líneas diferenciadas

La confección de las candidaturas del PSdeG al Congreso y al Senado ha abierto un frente de tensión interna en la provincia de Lugo. A la reclamación del exalcalde de la capital, José López Orozco, para que se revisen los resultados de la votación que lo dejaron fuera de la lista a la Cámara Alta, se suma ahora la renuncia de Darío Piñeiro, alcalde de Láncara, como miembro de la gestora provincial. Piñeiro atribuye su decisión a discrepancias con la línea política y con la gestión de las direcciones provincial y autonómica, en una crítica en la que cuestiona también el proceso de elección de los candidatos.
Orozco hizo público su desacuerdo con el resultado de la votación celebrada el miércoles para seleccionar a los representantes socialistas en las próximas elecciones generales. El exregidor considera que las cifras no cuadran y asegura que cuenta con más apoyos de la militancia que César Mogo, el candidato que finalmente encabezará la lista al Senado por Lugo. Por ello, junto con el grupo de afiliados que impulsó su regreso a la primera línea política, solicitó una revisión de las votaciones.
«No nos dan los números», sostiene Orozco, que cuestiona que los resultados anunciados por el partido se correspondan con el número de afiliados y con los apoyos que, según afirma, recibió. El exalcalde calcula que tendría entre 40 y 50 apoyos más que Mogo y asegura que estaba dispuesto a ocupar el segundo puesto de la candidatura al Senado «por el bien del partido», pero que no esperaba quedarse fuera de las listas.
La polémica llega después de que Orozco recuperase protagonismo interno en la agrupación local de Lugo, donde había recibido un importante respaldo en una reunión previa. El exalcalde había dejado la Alcaldía en 2015 y su posible incorporación a la candidatura al Senado abría la puerta a su regreso a la primera línea política.
Según relató, la responsable socialista Lara Méndez le comunicó antes de la votación que Mogo era el aspirante que contaba con más apoyo para el Senado y le ofreció como alternativa ocupar el número dos de la lista al Congreso. Orozco rechazó esa opción y propuso, por su parte, ocupar el segundo puesto en la candidatura a la Cámara Alta. Afirma que trasladó su propuesta por mensajería telefónica, pero que no recibió respuesta.
Por su parte, el secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, defendió el procedimiento seguido para confeccionar las candidaturas y aseguró que las listas fueron aprobadas por aclamación en las cuatro provincias gallegas. El dirigente socialista sostiene que la elección de los candidatos no depende únicamente del número de votos, sino que también atiende a criterios de paridad, representación territorial y eficacia electoral.
En el caso de Lugo, Besteiro señaló que Patricia Otero fue la candidata más apoyada para el Congreso y César Mogo para el Senado. Según explicó, las preferencias expresadas por la militancia son un elemento relevante para determinar el protagonismo de cada aspirante, pero deben combinarse con otros criterios para configurar las candidaturas definitivas.
Besteiro también confirmó que a Orozco se le ofreció la posibilidad de ocupar el segundo puesto de la lista al Congreso, una alternativa que, según la versión trasladada por la dirección, el exalcalde rechazó. El secretario general recordó que, al estar encabezada la candidatura por un hombre, el criterio de paridad establece que el segundo puesto debe corresponder a una mujer.
Lara Méndez, por su parte, explicó que había comunicado a Orozco que Mogo era el candidato con mayor respaldo para el Senado y que le había planteado la alternativa de concurrir al Congreso. También reconoció haber recibido el mensaje en el que el exalcalde proponía ocupar el número dos de la candidatura a la Cámara Alta, aunque señaló que el proceso ya estaba cerrado.
Dimisión del alcalde de Láncara de la gestora
El conflicto no se limita, sin embargo, a la elaboración de las listas electorales. Darío Piñeiro, alcalde de Láncara, anunció su renuncia como miembro de la gestora provincial del PSdeG en una carta dirigida a los vecinos y vecinas. En ella explica que decidió formalizar su salida por un desacuerdo «profundo e irreconciliable» con la línea y con la gestión que están desarrollando tanto la Dirección Provincial como la Dirección Autonómica.
Piñeiro sitúa el proceso de elección de las candidaturas como el principal motivo de su decisión. Según expone en la carta, después de reunirse y votar a los representantes para el Congreso y el Senado, comprobó con sorpresa que la dirección del partido ya había elegido de antemano a los candidatos, lo que, a su juicio, dejó sin valor el procedimiento interno. El regidor cuestiona así la forma en que se tomaron las decisiones y muestra su desacuerdo con las prioridades de las actuales direcciones socialistas.
Su renuncia añade un nuevo elemento de tensión al escenario provincial, en un momento en el que la dirección del PSdeG reivindica la unidad interna y la necesidad de evitar que las discrepancias afecten a la movilización del electorado progresista. Besteiro apeló a la «cohesión interna» y llamó a concentrar los esfuerzos en «frenar a la derecha y a la ultraderecha».
En el plano electoral, los socialistas mantienen como objetivo conseguir dos diputados en el Congreso por la provincia de Lugo. La dirección considera que es una meta posible, después de quedarse a unos 3.000 votos de alcanzar ese segundo escaño en las últimas elecciones generales. También aspira a recuperar la Alcaldía de Lugo, mientras trata de cerrar una controversia interna que, con las críticas de Orozco y la renuncia de Piñeiro, evidencia el desacuerdo existente entre una parte de la militancia y las direcciones del partido.
La candidatura al Senado estará encabezada por César Mogo, seguido de la concejala lucense Ana González Abelleira y de Roberto Castro González, de Ribas de Sil. En el Congreso, Patricia Otero ocupará el primer puesto, por delante de Jorge Bustos, Eva Blanco e Ismael Carracedo.