Ecologistas en Acción otorga seis banderas negras al litoral gallego y reclama apostar por la restauración ecológica

Ecologistas en Acción presentó el informe Banderas Negras 2026, un documento con el que vuelve a denunciar los principales problemas de contaminación y mala gestión ambiental presentes en el litoral gallego. La organización ecologista concedió este año seis banderas negras en Galicia, dos por cada provincia con costa, dentro de un total de 48 distinciones negativas repartidas por todo el Estado.
En esta edición, el informe pone el foco no solo en los impactos ambientales que afectan al litoral, sino también en las posibles soluciones para revertir la degradación de los ecosistemas costeros. Bajo esta perspectiva, la entidad apuesta por la restauración ecológica como herramienta clave para recuperar espacios naturales dañados y hacer frente a la presión urbanística, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
Entre los problemas identificados destacan la contaminación marina derivada de sistemas de depuración deficientes, los vertidos procedentes de la actividad minera, la ocupación del dominio público marítimo-terrestre, la urbanización de zonas de elevado valor ambiental y la insuficiente protección de espacios naturales especialmente sensibles.
En la provincia de Pontevedra, la bandera negra por contaminación recae sobre el proyecto de ampliación del Puerto Deportivo de Baiona. Ecologistas en Acción considera que la actuación, que contempla nuevos rellenos sobre la ría de Vigo y el incremento de la capacidad de amarres, supone una amenaza para los hábitats marinos y para el entorno de la playa de Santa Marta. La bandera por mala gestión fue concedida a las actuaciones urbanísticas desarrolladas en Cabo Estai, en Vigo, donde la organización denuncia la construcción de viviendas e infraestructuras en un espacio natural litoral de gran valor ambiental.
En la provincia de A Coruña, la bandera negra por contaminación corresponde a la mina de Monte Neme, entre Carballo y Malpica, tras la rotura de una de las balsas de residuos mineros registrada en enero de este año, que provocó la llegada de aguas contaminadas a cursos fluviales y a la costa de la Costa da Morte. Por su parte, la bandera por mala gestión recae sobre los vertidos procedentes de la red de saneamiento en el entorno de Ferrolterra, que continúan afectando a ecosistemas costeros protegidos y provocando la presencia de residuos sólidos en el mar.
En Lugo, la Isla Pancha, en Ribadeo, recibe la bandera negra por contaminación debido a lo que la organización considera una degradación ambiental provocada por la privatización de un espacio público integrado en un área protegida. La segunda bandera, por mala gestión, corresponde a la playa de Las Catedrales, también en Ribadeo, donde denuncian la falta de aplicación efectiva del plan de conservación aprobado hace una década y la persistencia de problemas derivados de la presión turística.
El informe también hace referencia a la situación de la fábrica de ENCE en la ría de Pontevedra. Aunque este año no figura entre los casos específicos señalados, Ecologistas en Acción considera que sigue siendo uno de los principales conflictos ambientales del litoral gallego. La organización destaca que la Comisión Europea avala la necesidad de adaptar la normativa de costas a las directrices comunitarias, lo que podría limitar la permanencia de la factoría en dominio público marítimo-terrestre.
Como principal novedad de esta edición, el informe incorpora una reflexión sobre la restauración ecológica de los ecosistemas costeros. La organización recuerda que el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, en vigor desde agosto de 2024, establece objetivos vinculantes para recuperar hábitats degradados. En este sentido, propone actuaciones concretas en varios de los espacios afectados con el objetivo de mejorar la biodiversidad, aumentar la resiliencia frente al cambio climático y recuperar la calidad ambiental del litoral.
Ecologistas en Acción subraya que existen ejemplos de recuperación exitosa en diferentes puntos del Estado y defiende que, cuando se eliminan las presiones sobre el medio natural y existe voluntad política, los ecosistemas son capaces de regenerarse y recuperar parte de sus valores ambientales.