A Pontenova construirá la caña de pescar más grande del mundo, de 24 metros

A Pontenova quiere volver a situarse en el mapa internacional con el anuncio de un nuevo elemento monumental vinculado a la pesca y a la riqueza natural del río Eo. El presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), Francisco Javier Rois, anunció que la localidad construirá la que aspira a convertirse en la caña de pescar más grande del mundo, con una longitud de 24 metros.
La iniciativa permitirá incorporar un nuevo atractivo turístico al municipio, estrechamente ligado a la tradición pesquera y al patrimonio natural del entorno. La futura escultura estará fabricada en madera de bambú y reproducirá los elementos característicos de una caña de pescar, ya que contará con carrete, hilo y un anzuelo de acero equipado con una mosca para la pesca.
Con estas dimensiones, la estructura superará la caña de pescar de 22,4 metros que se encuentra en la ciudad suiza de Liestal, que constituye la referencia que se pretende superar. Los 24 metros previstos para la pieza de A Pontenova le permitirían situarse por delante de la instalación helvética en tamaño.
El nuevo proyecto da continuidad a la apuesta de la localidad por crear elementos singulares relacionados con la pesca y con el ecosistema fluvial, aprovechando estos recursos como señas de identidad y como reclamo para las personas que visitan el municipio.
De hecho, A Pontenova ya cuenta con una escultura de la trucha más grande del mundo, una pieza que refuerza la relación de la villa con el río Eo y con las especies que habitan sus aguas. La obra se ha convertido en uno de los elementos destacados del patrimonio escultórico local.
La futura caña de pescar encaja también en la línea de trabajo que combina la creación artística con la promoción de los recursos naturales del territorio. En esta apuesta tiene presencia el trabajo de Eugenio Linares, autor de diferentes esculturas en madera inspiradas en las especies que pueblan el río Eo.
En la pasada edición, Linares terminó una nueva pieza escultórica en madera dedicada precisamente a la fauna de este curso fluvial. El resultado volvió a destacar por su carácter espectacular y por la capacidad de transformar elementos vinculados a la naturaleza en una propuesta artística que contribuye a singularizar A Pontenova.
La iniciativa anunciada por Francisco Javier Rois supone así un nuevo paso en la voluntad de consolidar el municipio como un destino diferenciado en torno a la pesca, el arte y el patrimonio natural. La construcción de una caña de 24 metros, junto con la presencia de la gran escultura de la trucha y de otras creaciones inspiradas en el río Eo, refuerza una propuesta turística que busca poner en valor los elementos que identifican a la localidad.