Un vecino de Viveiro alerta de las dificultades para acceder a la sanidad y a la vivienda en A Mariña

Un vecino de Viveiro ha hecho pública una reflexión en la que describe las dificultades cotidianas a las que se enfrentan muchas personas que decidieron instalarse en A Mariña lucense, señalando la falta de acceso a la sanidad y los problemas para encontrar vivienda estable como dos de los principales elementos que están desgastando el tejido social de la comarca.
En su carta, explica que llegó a Viveiro hace cuatro años procedente de Fuengirola, tras cruzar España para aceptar un puesto de becario relacionado con la Oceanografía, formación que había completado con un máster en Acuicultura. Según relata, hizo vida en el municipio, se adaptó al clima, consumió en el comercio local, trabajó y pagó sus impuestos con la idea clara de quedarse y construir su futuro en la zona.
Sin embargo, con el paso del tiempo, asegura que fue detectando un deterioro progresivo de los servicios básicos, una situación que, según indica, no se produce de manera brusca, sino silenciosa, hasta convertirse en algo habitual. El ejemplo más evidente, a su juicio, es el acceso a la atención sanitaria primaria. El autor de la carta explica que conseguir una cita con el médico de cabecera, realizar analíticas o recibir un seguimiento básico se ha convertido en un proceso lleno de obstáculos.
Relata que el pasado mes de diciembre se quedó sin su doctora habitual y que en el centro de salud se le informó de que solo están operativos cinco de los diez médicos previstos. Esta falta de personal, señala, se traduce en citas que se retrasan, consultas que se cancelan y recomendaciones constantes de volver otro día. El pasado 11 de febrero, según cuenta, intentó pedir cita para unas analíticas y se encontró con que no había disponibilidad ni siquiera para el mes siguiente.
En su reflexión, deja claro que no responsabiliza ni al personal médico ni al administrativo, a quienes agradece el trato recibido, y sitúa el problema en una cuestión estructural, derivada de la falta de recursos humanos y de la incapacidad del sistema para absorber la demanda existente.
La carta también recoge su experiencia personal con un proceso médico prolongado. Lleva de baja desde febrero de 2025 y recuerda que, tras acudir en varias ocasiones al Hospital de Burela por un dolor persistente, no se le realizó ninguna prueba diagnóstica específica. Finalmente, tuvo que recurrir a la sanidad privada, con ayuda económica de su familia, donde se le detectó un quiste óseo de grandes dimensiones. La intervención se realizó posteriormente en la sanidad pública, pero continúa a la espera de seguimiento, tras presentar varias reclamaciones.
El autor subraya la paradoja que supone que una persona que quiere reincorporarse al trabajo no pueda hacerlo por falta de una cita médica que permita evaluar su estado y tramitar el alta, lo que, según expone, acaba generando un coste económico prolongado tanto para el sistema público como para las empresas.
Junto a la sanidad, la vivienda es otro de los factores que señala como determinantes. Afirma que encontrar alquiler estable en Viveiro es cada vez más complicado, ya que muchas viviendas se destinan únicamente a la temporada de verano o a eventos puntuales, permaneciendo vacías el resto del año. Esta realidad, indica, provoca una población cada vez más temporal y una pérdida progresiva de vida en los barrios.
La carta concluye con un llamamiento a abrir un debate sereno sobre estas cuestiones, advirtiendo de que los pueblos no se vacían de golpe, sino poco a poco, cuando quienes apostaron por ellos dejan de encontrar condiciones mínimas para quedarse.