Opinión: Siro, música y humor

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La nueva musical más actual y hasta 'Ma non troppo'
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1 Feb 2026

Por Julia Mª Dopico Vale y Piñeiro

Históricamente las artes más destacadas cultivadas por ser “patrocinadas” en nuestro país han sido la pintura, la arquitectura y la escultura. La literatura ha dado gloriosos frutos pero sus caminos han sido más intrincados, algo que también ocurre con la música, la danza o el cine. Y el caso se agudiza si hablamos de las artes gráficas en general. Entonces los caminos estos que decíamos se vuelven “de cabras”, callejones sin salida o cuestas de “rompepiernas”, como la ferrolana de “Rómpete el alma” que bien podía ir a dar a la compostelana rúa de “Sal si puedes”.

Mas todos estos argumentos se “difuminan” cuando hablamos de Siro López Lorenzo, el caricaturista por excelencia, permanencia y genialidad nacido en Ferrol y de Galicia entera. Un personaje “inquieto y poliédrico”, como lo define su ficha de autor de Afundación, encendedor de la llama de la conciencia social a través del humor prevaleciendo sobre las dolorosas realidades. Algo bastante complicado porque parece que reír‒y sobre todo últimamente‒ no le gusta a la gente, a pesar de ser un placer y un goce.

Ya nos decía Aristóteles que el ser humano es “el único animal que ríe” situando la comedia como un arte positivo. El valor de la tragedia, sin embargo, no se cuestiona. Ahí están La Celestina, La vida es sueño, Don Juan Tenorio, Fuenteovejuna, La Casa de Bernarda Alba…aunque también está El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, aunque este, o probiño, estaba tolo. ¡Qué se lle vai façer!

Recuerdo un programa de televisión que se emitía en mis tiempos infantiles de título “Las buenas noticias”, con Tico Medina‒ otro personaje del que nadie se acuerda a pesar de ser una de las figuras más importantes del periodismo español y cuya presencia en los medios era más que significativa ‒. Un programa que fue una apuesta personal para resaltar lo positivo en la época convulsa de la transición democrática y que resultó ser un fracaso. Mas él salió ileso de “tan singular fazaña”.

Y es que parece que en esto de la risa somos más platónicos que aristotélicos, porque cada vez nos reímos menos, a pesar de no ser ni guardianes ni dioses de ningún reino ‒creo‒. Platón pensaba que ellos‒dioses y guardianes‒ no debían de reírse jamás, como tampoco los hombres de valor ni los ciudadanos ejemplares, porque eso era “algo sospechoso”. Epiceto, sin embargo, afirmaba que quien se ríe de sí mismo nunca se queda sin motivos para reír y San Lorenzo, condenado a morir quemado vivo por el emperador Valeriano, allá por el 258 d .C, les dijo a sus verdugos: “Assum est, inqüit, versa et manduca” ‒ “Asado está, parece, gíralo y cómelo” ‒ ¡Qué tiempos aquellos, Mater Dei! Y es que a eso se llega, aunque nos parezca que no. Miren el éxito de El silencio de los corderos, con Hannibal Lecter y Hopkins ofreciendo mucho más que una actuación icónica.

¿Y la música y la risa? En nuestro rico folklore hay muchas canciones que nos hacen reír: O Galopín, Chamachesme moreniña…aunque bien sabemos todos que lo que prevalece en Galicia es la “Negra Sombra”.

Si hablamos de música culta se suele olvidar o desconocer  que tanto compositores como compositoras somos seres humanos‒y digo somos porque yo soy compositora, aunque algunos lo olvidan y otros lo desconocen‒, existiendo muchos casos de ejemplos humorísticos en las ilustres páginas de la literatura musical de los más grandes: Haydn, en su “ Sinfonía del Adiós” hace que los músicos se vayan del escenario hasta que quedan sólo dos violines tocando, para darle a entender al príncipe de Esterhaczy que todos querían unas más que merecidas vacaciones y Rossini, por ejemplo, compone el “Dueto de los gatos”, con dos sopranos repitiendo “ miau” y ya…que cada uno saque sus conclusiones, porque sino esto se hace demasiado extenso.

El caso es que de estas cosas hablábamos Siro y yo hace unos días en un encuentro fortuito en una terraza‒ e facía frío‒en el que además acabamos cantando ‒él, que yo no me la sabía‒, una canción que decía: “Haya en el río de la sardina/ una columna, lluvia a campar…” ‒ E chovía, si Dios ten augua. Mais nin él nin eu tíñamos medo a moucho algún‒, antes de que este viernes día 30 de enero, día del nacimiento de Castelao, la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración y a Consellería de Cultura da Xunta de Galicia distinguiesen a Siro como “Ilustrador do ano 2026”, honor que comparte con José Vizoso, discípulo de Isaac Díaz Pardo, que, como relata Siro “morreu pouco despois, e eu prometin non morrer no 2026 por non gafar o premio…porque, malia ser de saúde remendada, teño vocación de enfermo crónico”.

Siro López Lorenzo. Su segundo apellido hace referencia al sol, venerado en casi todas las culturas de la antigüedad. Y el sol es símbolo de vida, inmortalidad y renovación al cruzar el cielo diariamente. ¡Qué fortuna! Parabéns e “Mil Primaveras máis”.

 

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