O Vencello, una voz entre la memoria, la vigilancia y el futuro

Por Ana Somoza.
La Asociación O Vencello de Burela lleva más de cuarenta y cinco años siendo una de las principales referencias del movimiento vecinal en la localidad. Al frente del colectivo se encuentra Bríxida Pino, presidenta de una entidad que nació con la vocación de unir al vecindario en torno a las necesidades comunes y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un agente crítico y vigilante del funcionamiento municipal. A través de su voz, O Vencello reivindica servicios, denuncia deficiencias e intenta mantener viva una forma de participación que, según advierte, está cada vez más amenazada.
ORÍGENES. La historia de O Vencello se remonta a 1978, en un contexto social e institucional muy distinto al actual. Según explica Pino, la asociación surgió “de la mano de un grupo de personas muy vinculadas a la enseñanza”, entre las que destacaban varios maestros del entonces colegio Virgen del Carmen, hoy conocido como CEIP Os Castros. El primer presidente fue Aníbal Otero, también docente, en un momento en el que Burela ni siquiera era un municipio independiente.
La presidenta recuerda que el nombre de la asociación no fue casual. “Supongo que se eligió por aquello que nos unía, por la memoria, por el pueblo”, apunta, explicando que el concepto de vencello hacía referencia a ese lazo invisible que conectaba a las personas con su parroquia. El objetivo inicial era claro: “unir a todos los habitantes de Burela”, en un tiempo en el que la localidad se encontraba en pleno proceso de transformación.

NECESIDADES. En aquellos primeros años, Burela experimentaba un crecimiento poblacional acelerado, ligado al desarrollo económico y a la actividad marítima. Ese aumento trajo consigo nuevas demandas. “Las preocupaciones eran muy claras”, señala Pino, recordando reivindicaciones históricas como la creación del parque o la construcción del hospital. O Vencello se situó desde el inicio “en medio de todas las inquietudes que había en el pueblo”, actuando como intermediario entre la ciudadanía y las administraciones.
La asociación funcionaba como un espacio de debate y presión social en un tiempo en el que la participación vecinal era más directa. “Había representantes de todos los barrios”, recuerda la presidenta, destacando una implicación ciudadana que hoy considera difícil de recuperar.
MEMORIA. Al hacer balance de los primeros pasos del colectivo, Pino reconoce que gran parte de su memoria personal está ligada a las antiguas actas de la asociación. “Son una maravilla”, afirma, describiéndolas como una auténtica lección de historia local. Esos documentos recogen momentos clave para Burela, como el proceso de segregación del Concello de Cervo en los años noventa, que marcó profundamente a la entidad.
“Fue un momento muy problemático”, admite, explicando que O Vencello tuvo un papel activo en un debate que generó tensiones y movilización social. La asociación, dice, siempre estuvo “muy implicada en el tejido social y en la reivindicación de servicios”, asumiendo un papel incómodo pero necesario.
EVOLUCIÓN. Para Bríxida Pino, no hay duda de que O Vencello ha evolucionado con el paso del tiempo, aunque reconoce que el contexto actual no juega a su favor. “Los tiempos no acompañan”, resume. La presidenta lamenta que la gente joven sea “muy reticente a implicarse”, limitando su participación a la expresión en redes sociales. “Eso aquí no vale”, advierte, insistiendo en que “las cosas hay que hacerlas bien, por los cauces correctos”.
En la actualidad, O Vencello cuenta con alrededor de 460 socios y socias, lo que la convierte, según destaca Pino, “en la asociación con más afiliación del municipio”. Aun así, el perfil mayoritario es el de personas adultas, con una escasa renovación generacional que preocupa seriamente a la directiva.
“Expresarse en las redes sociales no es suficiente; hay que hacer las cosas por los cauces correctos ”
VIGILANCIA. Uno de los rasgos que definen al colectivo es su actitud vigilante respecto al estado del municipio. Las quejas que llegan a la asociación son variadas y recurrentes. “El tema del aparcamiento es una de las preocupaciones más constantes”, explica Pino, aunque reconoce que se trata de un problema común a muchos ayuntamientos. La vivienda es otro de los grandes ejes de preocupación. “Es un tema que preocupa mucho”, afirma, señalando que Burela dispone de suelo suficiente para construir e incluso para ceder a la Xunta. Las aceras en mal estado, “en las que se cae la gente o te salpican los coches”, son otra fuente constante de reclamaciones.
También existen problemas más localizados, como el deterioro de la iglesia de Vila do Medio, que preocupa al vecindario desde hace años. “Hablamos varias veces con los partidos políticos”, explica Pino, denunciando la falta de intervención tras el esfuerzo realizado para recuperar el edificio, que había permanecido abandonado durante tiempo. Otras cuestiones que llegan a O Vencello tienen que ver con el cementerio de A Pruída, la ausencia de iluminación navideña en determinadas zonas, las instalaciones deportivas de A Marosa, los cortes de tráfico sin aviso previo o la falta de un técnico de Urbanismo en el Ayuntamiento. “Hay cosas difíciles de entender”, afirma, mencionando también el mantenimiento de la cita previa implantada durante la Covid como un obstáculo para la ciudadanía.
PRIORIDADES. Si tuviera que señalar tres mejoras urgentes para Burela, Pino no duda. “La primera es la vivienda”, asegura, subrayando que sin ella es imposible fijar población. Desde O Vencello reclaman que el Ayuntamiento active la promoción de vivienda protegida mediante la cesión de suelo municipal, especialmente en zonas como Torrentes. Según denuncian, “después de 20 años desde la aprobación de la unidad urbanística, la zona sigue en un limbo legal”. La segunda prioridad es la información municipal. “Es un servicio esencial para la ciudadanía”, afirma, reclamando más personal técnico y una mejor atención. La tercera es la creación de aparcamientos, una demanda recurrente que consideran clave para mejorar la movilidad.
CANALES. La asociación mantiene un funcionamiento clásico, alejado de las dinámicas digitales. “Siempre hemos utilizado los canales verbales”, explica Pino. Las personas trasladan sus quejas “por la calle, por teléfono o en las reuniones”. O Vencello no tiene redes sociales y, una vez recogidas las demandas, estas se trasladan al Ayuntamiento a través del Registro oficial.
Sobre el estado general del municipio, la presidenta considera que “hay una gran cantidad de cosas que se podrían mejorar”, especialmente teniendo en cuenta que se trata de dinero público. “Hay preocupaciones que llevan paralizadas en el tiempo”, lamenta, denunciando la falta de respuesta por parte de las administraciones. La relación con el Ayuntamiento no es sencilla. “Muchas veces es como tener un muro delante”, resume. El sentimiento de no ser escuchados es recurrente. “Enviamos documentos y preguntas y no contestan”, explica, reconociendo que el silencio administrativo es legal, “pero no está bien”.
“Las actas antiguas de la asociación son unha maravilla, son una lección de historia de Burela”
ACTIVIDADES. Más allá de la reivindicación, O Vencello ha desarrollado diversas actividades culturales y divulgativas en los últimos años. En 2018 organizó una muestra sobre los cien años de la escuela pública en Burela. En septiembre de 2024, la asociación impulsó una exposición sobre las escuelas de indianos, consideradas los primeros edificios públicos de enseñanza de la localidad. “Gastamos mucho dinero, pero valió la pena”, afirma Pino, orgullosa de una muestra que tuvo “una acogida plena”. La asociación trabajó en un proyecto para recrear un aula tradicional con la colaboración del Museo Pedagógico de Galicia y en la organización de una mesa redonda sobre las escuelas indianas. O Vencello también participó en los actos del centenario de la Cofradía de Pescadores y organizó charlas sobre cambios catastrales o urbanismo, manteniendo una actividad constante a pesar de las dificultades.
FUTURO. Al imaginar Burela dentro de diez o quince años, Bríxida Pino expresa un deseo claro: “Me gustaría que la gente joven se asentara en el pueblo”. Sueña con una Burela en la que la juventud pueda regresar tras formarse y hacer aquí su vida. “Eso sería lo mejor del mundo”, afirma, aunque reconoce que se trata de un círculo complejo que requiere vivienda, servicios y empleo. Como presidenta, liderar O Vencello supone para ella estar conectada con el presente y con el pasado. “Leer los libros de actas es una pasada”, dice, asegurando que la mantiene implicada en la vida social de la localidad.
Su mensaje final al vecindario es directo: “Que se impliquen”. Pide participación en las asociaciones, no solo en O Vencello, porque “costó mucho crearlas” y son “esencia pura de Burela”. “Que no las dejen morir”, concluye, recordando que no son cosas del pasado, sino herramientas para construir el futuro.