Naturaleza y fauna en el corazón de la Serra de Meira

La ruta Miño-Eo comienza en el Pedregal de Irimia, considerado el kilómetro cero, donde nace el río Miño. Se trata de una senda que recorre un paisaje de gran diversidad natural, con variaciones de altitud que van desde los 875 metros en lo alto de la Serra de Meira hasta los 175 metros en la zona de A Treita, junto al río Eo. Esta diferencia de alturas permite contemplar panorámicas únicas, en las que se distingue el contraste entre las dos laderas de la sierra y se aprecia la riqueza de la flora y la fauna locales.
A lo largo del recorrido es frecuente encontrar animales salvajes y domésticos que habitan estos espacios, como caballos y vacas del monte, zorros, corzos, liebres y jabalíes. Además, la variedad de aves es notable, incluyendo perdices, cuervos, urracas y otras especies que hacen de la ruta una experiencia atractiva para los aficionados a la naturaleza, la observación de fauna y la fotografía de paisajes. La combinación de alturas, valles y bosques ofrece también una gran diversidad de sonidos y colores, desde el murmullo del viento entre los árboles hasta el canto de los pájaros, creando una sensación de contacto directo con el medio natural.
Uno de los puntos más destacados es A Mexadoira, una cascada de aproximadamente 15 metros de altura situada en el Rego de Murias. El descenso hasta este rincón requiere especial atención debido a la dificultad del terreno, pero el esfuerzo se ve recompensado por la belleza y la tranquilidad del lugar. En las proximidades, junto al río Eo, conocido por sus bancos de truchas y por la abundancia de salmones, se encuentra la antigua central eléctrica de A Treita, que añade un atractivo histórico a la visita.
En el tramo final, en O Estreito, se observa una gran variedad de especies arbóreas y arbustivas, como robles, castaños, abedules, nogales, cerezos, pinos y acebos, que ofrecen un mosaico de verdes característico de la geografía gallega. Estos bosques permiten disfrutar de un recorrido sombreado y enriquecen la experiencia natural.
La ruta está bien señalizada mediante flechas, señales y paneles informativos. Existe la posibilidad de acortarla mediante dos recorridos circulares más cortos y un atajo señalizado después de la cascada. Se trata de una ruta lineal, con opción de hacerla circular añadiendo cuatro kilómetros, accesible a pie, en bicicleta de montaña o a caballo.
Desde Meira, por la CP-3003 junto a la iglesia, hasta el Pedregal de Irimia hay aproximadamente 2,5 kilómetros, con aparcamiento para vehículos, lo que facilita el acceso al inicio de la ruta. Esta senda combina naturaleza, biodiversidad y patrimonio, convirtiéndose en una propuesta ideal para explorar el medio rural gallego y disfrutar de una jornada completa de senderismo en un entorno privilegiado.