Más de medio millar de personas se movilizan en Celeiro y Burela en defensa de la pesca artesanal y de bajura

Más de 500 personas participaron este lunes en las concentraciones celebradas en Celeiro y Burela en defensa de la pesca costera de bajura y artesanal, en una jornada de protesta que reunió a marineros en activo y jubilados, armadores, representantes de organizaciones pesqueras, cargos públicos de distintos partidos políticos y vecinos en general. Las movilizaciones sirvieron para expresar un rechazo firme a las modificaciones que la Unión Europea pretende introducir en el Reglamento de Control Pesquero, consideradas por el sector como inasumibles y peligrosas.
En Celeiro, el acto central incluyó la lectura de un comunicado a cargo de Máximo Díaz, secretario de la Cofradía de Pescadores, quien subrayó que lo que está en juego va mucho más allá de una cuestión administrativa. Según señaló, “defendemos una forma de vida, una cultura marinera centenaria y el futuro de cientos de familias que dependen directamente de la pesca costera de bajura y artesanal”, un mensaje ampliamente respaldado por los asistentes.
La convocatoria se enmarca en una acción coordinada a nivel estatal impulsada por las cofradías de pescadores de toda España, en un contexto de rechazo frontal del sector a las nuevas exigencias incluidas en la reforma del reglamento europeo. Desde la flota de bajura del puerto de Celeiro alertan de que las medidas propuestas suponen una grave amenaza para la seguridad jurídica de los profesionales, incrementan de forma desproporcionada el riesgo de sanciones y ponen en peligro tanto la seguridad laboral de las tripulaciones como la viabilidad económica de un sector estratégico.
Los representantes de la pesca de bajura insisten en que la pesca artesanal es un pilar fundamental de la economía costera, de la identidad marinera y del abastecimiento de pescado fresco y de calidad, y denuncian que la normativa responde a una visión alejada de la realidad diaria del mar. A su juicio, se trata de obligaciones diseñadas desde despachos, sin tener en cuenta el funcionamiento de las embarcaciones que faenan cerca de la costa y realizan mareas de menos de 24 horas.
Entre los aspectos más criticados figura la obligación de manipular dispositivos electrónicos a bordo en condiciones meteorológicas adversas, lo que, según el sector, incrementa injustificadamente el riesgo de accidentes laborales. A ello se suman otras medidas calificadas de desproporcionadas, como el preaviso obligatorio de entrada en puerto con cuatro horas de antelación o la exigencia de declarar y pesar las capturas desde el primer kilogramo durante la faena en el mar.
Desde la Cofradía de Celeiro advierten de que estas normas pueden paralizar la actividad diaria de la flota de bajura y suponen, en la práctica, un ataque directo a la supervivencia de la pesca artesanal. También alertan de las graves consecuencias sociales y económicas que tendría su aplicación sin cambios ni moratoria, tanto para las comunidades costeras como para el suministro de pescado fresco.
En este contexto, la confradía se suma a la paralización de la flota de bajura y hace un llamamiento a la ciudadanía de Celeiro, Viveiro y la comarca para implicarse en esta movilización en defensa del empleo, la economía local y un sector clave para el futuro del litoral gallego.
El sector reclama al Gobierno español y a la Secretaría General de Pesca que actúen de inmediato, concedan la moratoria prometida y defiendan en Bruselas los intereses de la flota española. “No hacen falta excusas, sino voluntad política”, subrayan.
Las movilizaciones cuentan con el respaldo de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, que advierte de que lo que está en juego no es solo el futuro de un sector productivo, sino la supervivencia de comunidades enteras ligadas históricamente al mar. El mensaje final es claro: defender la pesca artesanal es proteger empleo, cultura, seguridad laboral y soberanía alimentaria.