Luís Rei Núñez: 'El amor termina imponiéndose cuando las protagonistas son mujeres fuertes'

Por Noelia Uceira.
Luís Rei Núñez viene de ganar el II Premio Álvaro Cunqueiro de Novela con 'Elas dúas', una obra que reconstruye con pulso narrativo la Pontevedra de posguerra y que pone en el centro una relación amorosa vivida al margen de las convenciones sociales. Hablamos con el autor sobre el oficio, la ciudad como personaje y la dimensión humana de una novela que quiere ir más allá del tiempo en el que se sitúa.
¿Qué significó para usted recibir el Premio Álvaro Cunqueiro con una novela como 'Elas dúas', tan ligada a la memoria, a la sensibilidad y a las emociones silenciadas de un tiempo pasado?
Para mí, como para cualquier autor, un reconocimiento público es importante porque da visibilidad a lo que se escribe: al final lo que uno busca es llegar a más lectores. Y, además, que el certamen lleve el nombre de Álvaro Cunqueiro tiene una fuerza especial, porque es un nombre 'muy sonoro', con repercusión aquí y fuera, y eso también ayuda a que los libros puedan viajar. También valoro mucho que sea un premio 'a ciegas': se presentan las obras sin nombre y el jurado decide por lo que percibe en el texto, como en una cata sin etiquetas. Eso invita al optimismo y a seguir en el oficio de juntar palabras.
La Pontevedra de mediados del siglo XX se convierte casi en un personaje más de la obra. ¿Cómo fue el proceso de reconstruir literariamente esa ciudad y esa época?
La intención inicial era contar una historia de amor entre dos mujeres fuertes, de procedencias sociales y edades distintas. A partir de ahí, la ciudad y el tiempo acaban cogiendo un peso decisivo: el relato se sitúa en unos años que yo describo como 'años de penitencia' para el país, después de una guerra que aún conservaba ecos importantes en la sociedad. En ese marco, Pontevedra va creciendo en el libro hasta adquirir una importancia que casi la convierte en una protagonista más.
La historia de amor entre dos mujeres que viven al margen de las normas sociales es el eje central de la novela. ¿Qué le interesaba explorar de esa relación y del contexto en el que se desarrolla?
En el fondo es, antes que nada, una historia de amor. Hoy puede estar más admitido, pero no siempre fue así, y por eso aparece el conflicto. Me interesaba ver cómo, frente a los obstáculos que se van presentando, acaba prevaleciendo la voluntad de dos personas que deciden mantener la relación 'frente a todo'. Y eso se sostiene porque son dos mujeres fuertes.
El jurado destacó el 'mapa emocional' que atraviesa la obra, con valores como la amistad, la formación personal o la raíz familiar. ¿Son elementos recurrentes en tu narrativa o surgieron de manera natural en esta historia?
Lo que yo tengo muy presente, cuando escribo sobre personas y relaciones, es la prioridad de lo sensible: esa parte intuitiva con la que nos acercamos a los sentimientos propios y ajenos. La literatura nos permite retratar un ámbito que a menudo está velado por muchas capas; escribir es ir retirando esas capas hasta llegar al 'meollo' de lo que nos mueve como seres humanos. En ese sentido, los vínculos (sean amorosos, afectivos o de pertenencia) no se colocan 'desde fuera', sino que surgen de manera natural al intentar volver a lo humano.
Después de una larga trayectoria en la literatura y en el periodismo, con premios tan relevantes como el Xerais o el Blanco Amor, ¿qué supone este reconocimiento en una etapa ya madura de su carrera?
Yo subrayaría lo mismo: los reconocimientos a lo largo de la carrera son importantes sobre todo por la visibilidad, porque permiten que lo que escribes llegue a más lectores. Y, en el caso de este premio, también pesa el valor simbólico del nombre de Cunqueiro y el hecho de que el jurado escoja una obra presentada sin firma: que cinco personas lean y valoren lo que hiciste puede representar la sensibilidad de muchos lectores, y eso da ánimo para continuar.
¿Qué puede esperar el público de 'Elas dúas' y qué le gustaría que permaneciese con él una vez cerrada la última página?
La mayor aspiración que podemos tener como autores es hacer sentir la 'cadena fraterna' que nos une a los demás. Cuando hablamos de personas y de sus historias, nos acercamos de manera intuitiva a los sentimientos: intentamos llegar a ese centro que nos mueve. Si al terminar el libro queda esa sensación de regreso a lo humano, yo ya me daría por satisfecho.
¿Qué valor tiene para usted recibir este galardón en Mondoñedo, una ciudad tan ligada a Álvaro Cunqueiro, y qué significado cree que tiene hoy un premio que apuesta por la novela en lengua gallega?
Tiene una singularidad clara: se entrega en Mondoñedo, que es una ciudad histórica, con importancia en la Galicia del pasado y también como referencia hoy. Y eleva un nombre, el de Álvaro Cunqueiro, que para mí es único: no hay una 'escuela cunqueiriana' imitable, precisamente porque es irrepetible. Por eso es una satisfacción inmensa que mi nombre quede ligado al suyo de este modo, porque lo admiro muchísimo.