La cesión de los terrenos del nuevo centro de salud abre un nuevo foco de tensión en Ribadeo

El futuro centro de salud de Ribadeo vuelve a situarse en el centro del debate local. La Plataforma pola Defensa das Nosas Árbores ha hecho público su rechazo a la cesión a la Xunta de los terrenos aprobada en el pleno ordinario del 31 de marzo, un paso que el Ayuntamiento considera clave para completar la tramitación administrativa previa a la construcción del nuevo edificio sanitario. Según la información publicada en la prensa local, el gobierno municipal reservó alrededor de 220.000 euros para adquirir dos parcelas que serán transferidas al Sergas libres de cargas.
La crítica de la plataforma se centra en dos ejes. Por un lado, sostiene que el traslado del servicio a unos terrenos situados frente a la estación de servicio y en la avenida Rafael Fernández Cardoso alejará la asistencia sanitaria del casco urbano y obligará a buena parte de la vecindad a desplazarse más. Por otro, insiste en que el principal problema de Ribadeo no es el edificio actual, sino la falta de personal médico y de enfermería, una carencia que, a su juicio, no quedará resuelta con un nuevo inmueble. El colectivo lleva meses manteniendo esta posición y ya en 2025 promovió actos públicos y caminatas para visibilizar su oposición al proyecto.
En el plano institucional, la Xunta sostiene que el nuevo centro supondrá una mejora clara de la capacidad asistencial. En el convenio firmado el 26 de diciembre de 2025 con el Ayuntamiento de Ribadeo, Sanidade se comprometió a invertir más de 5 millones de euros en una infraestructura de más de 2.500 metros cuadrados sobre unos terrenos municipales de más de 4.500 metros cuadrados. El proyecto prevé más consultas, refuerzo del PAC con áreas de observación y reanimación, y nuevos espacios para pediatría, salud de la mujer, fisioterapia, odontología, radiología, trabajo social y docencia.
Según la hoja de ruta oficial, tras la aceptación de los terrenos debía licitarse en el primer semestre de 2026 la redacción del proyecto constructivo, con la previsión de sacar la obra en la primera mitad de 2027. Sin embargo, la controversia vecinal demuestra que la discusión en Ribadeo ya no gira solo alrededor del tamaño o de las prestaciones del futuro centro, sino también de su ubicación, del impacto urbano de la operación y de la duda de fondo que la plataforma quiere colocar en el debate público: si un nuevo edificio mejorará realmente la atención sanitaria sin un refuerzo paralelo del personal.