El GPA refuerza su estructura con nuevas incorporaciones y profundiza en la identidad marinera de Burela

El Grupo de Participación Adolescente (GPA) celebró ayer una nueva reunión que supuso un paso más en el proceso de consolidación del colectivo, con la incorporación de dos nuevos integrantes y una dinámica de trabajo centrada en las preocupaciones e intereses de la juventud de Burela. La sesión se desarrolló en un ambiente participativo, en el que los chicos y chicas compartieron ideas, opiniones y reflexiones sobre cuestiones vinculadas a su entorno más cercano.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el análisis del sector pesquero y del papel que desempeña en la identidad de Burela como villa marinera. A partir de estas reflexiones, los participantes elaboraron una serie de preguntas con el objetivo de encontrar respuestas a través del diálogo con la comunidad local y con profesionales relacionados con el ámbito marítimo, apostando por un mayor conocimiento de la realidad que les rodea.
De forma paralela, el GPA continuó avanzando en la construcción de una identidad propia. Además de trabajar en la búsqueda de un nombre identificativo, los miembros del grupo comenzaron a idear una posible imagen o marca que los represente y que funcione como elemento común de reconocimiento.
El primer teniente de alcaldesa, Mario Pillado, destacó la importancia de este tipo de iniciativas, señalando que “es muy positivo ver cómo la juventud se implica en analizar la realidad de la villa y en formular preguntas que ayudan a construir comunidad”. Según indicó, el GPA “se está convirtiendo en un espacio real de escucha y aprendizaje compartido”, y añadió que la incorporación de nuevos miembros “demuestra que el proyecto sigue vivo y despierta interés entre los jóvenes, algo fundamental para garantizar una participación activa en el presente y en el futuro”.
La jornada incluyó también un tiempo dedicado al ocio, considerado clave para reforzar las relaciones entre los participantes y crear un clima de confianza dentro del grupo. De este modo, el encuentro se cerró con un espacio lúdico en el que los chicos y chicas compartieron partidas de ping pong y billar, combinando reflexión y convivencia.