Club de Tiro San Roque: 49 años de tradición y competición

Por Ana Somoza.
El Club de Tiro San Roque de Viveiro nació oficialmente en febrero de 1977 gracias al esfuerzo de un grupo de aficionados al tiro al plato. Tal y como recuerda Juan Casabella, actual presidente, “una directiva con visión de futuro decidió comprar unos terrenos en San Roque y crear dos canchas de foso olímpico, pioneras en la provincia de Lugo”. Este hecho consolidó al club como una referencia en la zona, siendo hoy el único campo de estas características en toda la provincia.
Casabella señala que, en Galicia, solo Santiago de Compostela, As Pontes y Viveiro cuentan con canchas de foso olímpico, lo que les permite organizar tiradas oficiales de la Federación Gallega de Tiro y tener un peso específico muy relevante dentro de este deporte. “Fruto del esfuerzo de la gente que empezó, hoy podemos decir que tenemos unas instalaciones que son un orgullo para Viveiro y para toda la comarca”, añade.
El impulso inicial para crear el club nació de la pasión por los deportes de tiro. Casabella explica que se trataba de personas que ya practicaban el tiro al plato y al pichón, pero que carecían de un espacio estable y seguro: “Era gente que quería contar con un lugar preparado para practicar con garantías y fomentar el deporte en la zona”. En su caso personal, comenta que entró en el club en el año 2000 por una cuestión familiar: “El abuelo de mi mujer fue socio fundador y mi suegro estuvo en la directiva, y poco a poco se me fue metiendo el gusanillo de este deporte”. No obstante, también destaca un aspecto que preocupa al club desde hace años: la falta de relevo generacional. “Es muy costoso para un chico joven iniciarse en este deporte si no tiene a alguien de la familia que ya lo practique. La burocracia, los exámenes, los psicotécnicos y el coste económico del material son un freno importante”, asegura Casabella.
EVOLUCIÓN. Los primeros años del club fueron humildes. Tal y como recuerda el presidente, “empezamos con un foso pequeño y cinco máquinas manuales”. En aquel momento, la tecnología era muy limitada: había un generador eléctrico, un botón para lanzar los platos y una persona que cargaba los platos manualmente.
“O nos adaptábamos a los tiempos o el club estaba condenado a desaparecer”, señala Casabella, y fue precisamente esa conciencia la que motivó la modernización del club. Hoy cuentan con dos canchas con dos fosos olímpicos completos, equipados con quince máquinas cada uno, totalmente digitalizadas y automatizadas. “La tecnología que utilizamos es de última generación y también muy costosa, pero era imprescindible para garantizar la continuidad del club y la calidad de las instalaciones”, explica.
Además del salto tecnológico, el club avanzó en la profesionalización de la gestión y en la formación de tiradores. Casabella subraya que “había que ir con la tecnología, adaptarse a los tiempos y a los nuevos sistemas de competición; si no, nos quedaríamos atrás”. Esta evolución les permitió mantener un alto nivel competitivo y organizar eventos oficiales de la Federación Gallega de Tiro.

MODALIDAD. Actualmente, el club se dedica principalmente al foso olímpico, una de las modalidades más técnicas y exigentes del tiro deportivo. Casabella explica que cada tirador dispone de cinco puestos de tiro y que, desde cada uno, se lanzan platos al azar: dos a la derecha, dos a la izquierda y uno central. “Estamos hablando de más de dos millones y medio de variantes posibles, por lo que la concentración y el entrenamiento son fundamentales”, subraya.
En las competiciones oficiales gana quien rompe más platos de un total de 125. La munición empleada es de calibre 12, con cartuchos de 24 gramos de pólvora, y la distancia de seguridad es de 50 metros: “A partir de esa distancia es prácticamente inofensiva, por lo que se garantiza la máxima seguridad durante la práctica”, comenta el presidente. Casabella señala que el foso olímpico exige no solo habilidad física, sino también una gran capacidad de concentración y constancia: “No es un deporte muy físico, pero requiere muchísima disciplina y concentración”, añade.
COMPETICIONES. El Club de Tiro San Roque de Viveiro desempeña un papel central en la promoción del tiro deportivo en la comarca de A Mariña. Según Casabella, “somos el único club de tiro deportivo en toda A Mariña y, en la provincia de Lugo, solo existimos nosotros y el Vía Künig de Becerreá con instalaciones propias. Esto permite mantener vivo el deporte en la zona y ofrecer una experiencia completa a los tiradores”.
A lo largo del año, el club organiza numerosas competiciones oficiales de la Federación Gallega, como campeonatos gallegos o pruebas de la Copa Galicia. Además, durante décadas celebró la Gran Tirada Concello de Viveiro, que se celebra cada 15 de agosto y que en 2026 alcanzará su 48ª edición. Casabella recalca que esta prueba es probablemente la más antigua de Galicia y, posiblemente, también de España: “Es un evento especial para nosotros, porque reúne tanto a tiradores veteranos como a nuevos valores y forma parte de la historia del club”.
El club también cuenta con importantes logros deportivos en los últimos años. El presidente menciona el Campeonato de España Individual de Segunda Categoría logrado por Antonio Novo, así como numerosos ascensos de categoría a nivel nacional. “De hecho, somos el club de Galicia con más tiradores en Primera Categoría, algo que nos llena de orgullo”, afirma.
FUTURO. Uno de los grandes retos del club es garantizar el relevo generacional. Casabella lamenta que la burocracia y los costes dificulten la incorporación de nuevos deportistas: “Queremos que el club siga creciendo, que haya chicos jóvenes que se acerquen al tiro y que podamos garantizar la continuidad de nuestro trabajo”, explica.
Para fomentar la formación, el club organiza cursos con entrenadores nacionales de primer nivel, como Jesús Serrano Lara, ex tirador olímpico natural de Cuenca. Estos cursos ayudan a preparar a nuevos tiradores y a mantener altos estándares de calidad dentro del club. Las instalaciones también se mantienen en perfecto estado, con inspecciones periódicas de la Guardia Civil y todas las licencias y permisos en regla. “Tenemos zonas delimitadas para tiradores y público, garantizamos la seguridad y la profesionalización de la práctica deportiva”, asegura Casabella.
Además, el club recibe apoyo del Ayuntamiento de Viveiro y de la Diputación para cubrir costes como el seguro de las instalaciones. “Aunque nos gustaría recibir más apoyo, valoramos mucho estas colaboraciones; sin ellas sería muy difícil seguir adelante”, concluye.
A pesar de las dificultades, Juan Casabella mantiene una visión optimista sobre el futuro del club: “El gran reto es seguir creciendo, atraer a gente joven y mantener vivo este deporte en A Mariña. Queremos seguir transmitiendo a los más jóvenes la pasión por el tiro y la disciplina que este deporte requiere”.