As Espalladoras mantienen viva la vida social de las mujeres del rural de Cervo

AMariñaXa
La asociación cervense combina tradición, formación y ocio para fortalecer la comunidad femenina de las parroquias de San Román y Rúa
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29 Mar 2026

Por Ana Somoza.

La presidenta habla con serenidad, pero también con convicción. Raquel Ferreira Souto, tesorera de la Asociación de Mujeres Rurales As Espalladoras, desgrana la trayectoria de un colectivo que nació “entre San Román y Rúa, en Cervo”, con la intención de cambiar, poco a poco, la vida de las mujeres de su entorno. Lo hace con un estilo pausado, explicando que detrás de cada actividad hay horas de trabajo silencioso y una filosofía clara: sumar, compartir y mantener vivo el rural.

Según relata, la asociación surgió de la necesidad de crear un espacio propio para las mujeres de las parroquias. No fue una decisión improvisada, sino el resultado de muchas conversaciones previas. Tal y como recogen en los estatutos, recuerda, “la asociación nació para mejorar la vida de las mujeres del rural”, y su principal objetivo es “la defensa de los intereses sociales y culturales de las asociadas, promover actividades para mejorar su vida, el medio ambiente, etc.”. Esa declaración de intenciones sigue vigente años después.

ORIGEN. Ferreira Souto insiste en que el colectivo se fundó pensando en las necesidades reales de las vecinas. Explica que muchas mujeres tenían inquietudes culturales y sociales, pero no contaban con canales organizados para desarrollarlas. La asociación se convirtió así en un punto de encuentro estable. Con el paso del tiempo, aquel grupo inicial creció hasta alcanzar las 80 mujeres que hoy integran As Espalladoras. La cifra, según comenta, demuestra que “hay interés y ganas de participar cuando se ofrecen propuestas atractivas”.

La tesorera señala que la clave está en la continuidad y en la capacidad de adaptación. La entidad ha evolucionado sin perder su esencia: crear comunidad. “Intentamos que nuestras socias puedan tener las mismas oportunidades que las mujeres que viven en pueblos más grandes”, asegura, subrayando que en el rural también es posible acceder a formación, cultura y ocio de calidad.

DIRECTIVA. La organización interna es otro de los pilares que sostienen el funcionamiento de la asociación. Actualmente, la presidenta es Inés Cobas Balseiro; la vicepresidenta, Ángeles Abad Rodríguez; la secretaria, Isabel Fernández González; y la propia Raquel Ferreira Souto ejerce como tesorera. Junto a ellas trabajan como vocales Ma Carmen Cordido Leal, Manuela Franco Quiroga, Olga Castro Fuenteseca, Paulina Díaz Lozano, Guillermina Fernández Balseiro y Verónica Taboada Fernández.

Ferreira Souto explica que la directiva “trabaja constantemente para que las actividades se desarrollen sin problemas y que cada iniciativa responda a las necesidades de las socias”. No se trata solo de organizar eventos, sino de coordinar calendarios, gestionar recursos y mantener una comunicación fluida con el Ayuntamiento y con otras entidades. La labor, dice, es continua y requiere compromiso personal.

ACTIVIDADES. A lo largo del año, As Espalladoras desarrollan un programa amplio y diverso. La tesorera enumera algunas de las propuestas más consolidadas: “El entroido de San Román de Vilaestrofe, diversas excursiones, cursos de manualidades, estancia en la residencia de tiempo libre de Panxón y jornadas teatrales generalmente en el mes de noviembre”. A estas iniciativas se suman la celebración del Encuentro Espallando Letras en el Día de las Letras Gallegas, la colaboración en otras actividades como el Día de la Mujer Trabajadora, los guateques del programa Arruguiñas en coordinación con el Ayuntamiento y las comidas que se organizan a lo largo del año.

Cada actividad cumple una función específica. El Entroido, por ejemplo, es una cita imprescindible en el calendario local. Ferreira Souto explica que “en el entroido nos implicamos al 100% ya que somos las organizadoras y llevamos 20 años celebrándolo”. La celebración tiene lugar en el pabellón de San Román, que define como “un sitio ideal para celebrar este gran baile de disfraces”. La respuesta de la gente de los alrededores, añade, es siempre muy positiva, lo que refuerza la motivación de la directiva para seguir asumiendo la organización.

Las excursiones y las estancias en Panxón también ocupan un lugar destacado. No son simples viajes, sino oportunidades para convivir, compartir tiempo y salir de la rutina. Según relata, estas experiencias permiten a las socias “conocerse mejor y fortalecer amistades”.

FORMACIÓN. Los cursos y talleres constituyen otra de las columnas vertebrales del colectivo. Bordado, pintura, macramé y otras manualidades forman parte de una oferta que combina tradición y creatividad. Ferreira Souto subraya que la importancia de estos talleres radica en “poder aprender y conocerse entre las socias así como mejorar la motricidad y la vida de todas ellas con entretenimiento”.

No se trata únicamente de adquirir habilidades técnicas. La tesorera considera que el valor real está en el proceso compartido. Mientras las manos trabajan, surgen conversaciones, se intercambian experiencias y se construyen relaciones de apoyo mutuo. Esa dimensión social convierte los talleres en un espacio de confianza y acompañamiento.

TEATRO. Las jornadas teatrales de noviembre representan otro de los momentos más esperados. Organizadas en colaboración con la asociación de vecinos de San Román, se celebran todos los domingos por la tarde de ese mes. Ferreira Souto afirma que “tienen muy buena acogida porque se hacen todas las tardes de los domingos de noviembre y así también es una manera de reunirse y pasar una tarde entera de risas”.

La programación teatral no solo acerca cultura al rural, sino que sirve de punto de encuentro intergeneracional. La colaboración con otras entidades facilita que se acerque más gente y refuerza la idea de trabajo en red. Para la asociación, sumar esfuerzos es fundamental.

FUTURO. Mirando hacia adelante, Ferreira Souto reconoce que el principal reto es mantener la continuidad. “Nuestro reto en este momento es seguir en la misma línea para que se mantenga, ya que actualmente la juventud no se implica mucho”, explica con franqueza. La falta de relevo generacional es una preocupación compartida por muchas entidades del rural.

A pesar de ello, la tesorera se muestra optimista. La relación con el Ayuntamiento es, según sus palabras, “genial, hacemos muchas actividades apoyándonos unas en otras y el Ayuntamiento colabora en todo cuanto necesitamos y hace todo mucho más sencillo”. Esa cooperación institucional facilita la organización de eventos y garantiza apoyo logístico.

Antes de terminar, lanza un mensaje claro a las mujeres que aún no forman parte del colectivo. Considera que tienen ante sí “una gran oportunidad de poder realizar cosas que ellas solas no podrían hacer y así estar en contacto con otras mujeres para hablar y mejorar su vida social”. La invitación es directa y sincera.

As Espalladoras continúan así tejiendo comunidad entre San Román y Rúa, demostrando que el asociacionismo femenino es una herramienta poderosa para dinamizar el rural. Entre cursos, fiestas, teatro y viajes, la entidad se consolida como un espacio donde compartir, aprender y crecer juntas.

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